El Comercio

«Pronto habrá gobierno»

El presidente asturiano, Javier Fernández; el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez.
El presidente asturiano, Javier Fernández; el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez. / Á. PIÑA
  • Políticos y empresarios abogan por un PSOE «útil», que facilite la investidura de Rajoy

Decía Francisco Álvarez-Cascos desde la lustrosa alfombra del vestíbulo del Reconquista que cada año sostiene el peso de la flor y nata de la sociedad patria que no le gustaría -y para gustos, los colores- que «los árboles de la política nacional nos quitaran la vista de este maravilloso bosque de Asturias que son los Premios». Un deseo que se cumplió en la ceremonia, donde los discursos, las gaitas y la alfombra azul no tienen rival, pero se quedó en nada horas antes, cuando la excepcional situación política del país -excepcional en la segunda acepción de la RAE: «Que se aparta de lo ordinario, o que ocurre rara vez»- se llevó todo el protagonismo.

Así que, aunque Cascos no quiso «ni siquiera hacer el ejercicio intelectual de pensar en otra cosa», hubo muchos que sí lo hicieron. Mientras el presidente del Principado, Javier Fernández, se movía de entrevista en entrevista, el presidente del Parlamento asturiano, Pedro Sanjurjo, entró en harina, para congratularse de que si, como parece «intuirse», en el comité federal de mañana el PSOE decide optar por la abstención para que Mariano Rajoy sea investido presidente «habremos evitado unas terceras elecciones». Y eso, para alguien que considera que unos terceros comicios «serían un suicidio» son buenas noticias. «Un sistema democrático ha de ser considerado como un sistema útil. Con otras elecciones volveríamos a trasladar a los ciudadanos una responsabilidad que corresponde a los diputados», ahondó.

Flores a Fernández se las tiró hasta el portavoz del PSOE en el Senado, Vicente Álvarez Areces. «Es el presidente de la gestora porque es el que genera más consenso dentro del partido», elogió el exjefe del Ejecutivo asturiano. Expresó, además, un anhelo para mañana: «Aquí no puede haber vencedores ni vencidos. El PSOE es un partido democrático que debe expresar libremente sus decisiones y operar de acuerdo a ellas, porque si no sería un partido inútil que no serviría a los intereses de los ciudadanos».

Aunque muchos de los líderes socialistas defiendan la abstención, nadie olvida que buena parte de la militancia se opone a la investidura de Rajoy. Y así lo han hecho saber en las asambleas de las diferentes agrupaciones locales que se han celebrado los últimos días. Votaciones, recordaba la alcaldesa avilesina, Mariví Monteserín, que «en todo caso son orientativas». En la suya, aseguró, «la gente se inclinaba por la abstención y por dar comienzo a un proceso interno que acabe en un congreso, como debe ser». Convencida de que el próximo comité será «más tranquilo» que el anterior, abogó por realizar «una oposición inteligente, donde defendamos nuestras ideas y seamos útiles». Porque esa es, dijo, su mejor herramienta «para lograr que cambie la actitud del PP».

Una utilidad a la que apelaron gran parte de los invitados. El vicepresidente del Congreso de los Diputados, Ignacio Prendes, advirtió de que ahora que «estamos llegando a un punto de posible desbloqueo», habrá que esforzarse en entender «una nueva geografía política, que va a obligar a pactar». De este modo, apostaba por acelerar la investidura -«ya hemos consumido demasiado tiempo»- para ponerse a pensar ya en lo que vendrá. Porque lo realmente importante «es que haya una investidura sólida, que dé estabilidad y propicie los cambios que tenemos por delante».

Convencidos todos de que «pronto habrá gobierno», pocos se mostraron tan radicales como el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla. «¡Está todo hecho! Tendremos más Mariano», anunció. Eso sí, su análisis de la actuación del PSOE fue muy diferente al de quienes se dejaron las manos aplaudiendo la mesura del partido. «Creo que se ha hecho, como dijo Borrell, una operación chusquera. Se le ha generado un daño al Partido Socialista del que tardará en recuperarse». Aún así, siguió, «espero que acierte a reconducir la situación». ¿Y a Rajoy? ¿Que le pide? «Que, por el bien de todos, empiece a funcionar».

«Las cosas ya están resueltas», coincidía el periodista Luis María Anson. «Vamos a tener gobierno a fin de mes». Aunque los problemas no se acabarán cuando Rajoy sea investido presidente. Liderará un Ejecutivo «precario, que tendrá la hostilidad mayoritaria de la Cámara» y deberá hacer juegos de equilibrio en una legislatura «que evidentemente será corta». Anson no espera sorpresas en el comité federal, pero, advierte, «de la mediocridad de la clase política se puede esperar cualquier cosa». Un calificativo del que salvó a Felipe González, un hombre, a su juicio, «con un gran sentido del Estado y sagacidad» para ver lo necesario de un PSOE «que signifique moderación».

También el presidente de la patronal asturiana, Pedro Luis Fernández, dio la impresión de que confía en un futuro sin sobresaltos: «Seguro que habrá Gobierno. Debemos estar todos tranquilos porque estamos en buenas manos». Y no era un modo de hablar. «Javier y Rajoy son gente sensata, de mirada larga», dijo.

Aún se quedó corto, comparado con el Padre Ángel. «Como todos los españoles, sé que la Reconquista comenzó en Asturias. Pues mira, la reconquista del PSOE va a empezar por uno de Asturias», dijo antes de referirse a Fernández como «la figura que todos apreciamos y queremos, que todos quisiéramos que fuera hermano nuestro, primo nuestro, que algunos querrían que fuera de Andalucía, pero, sin embargo, es de Asturias». Hasta Pedro Sánchez, según aseguró que le consta, «le quiere muchísimo».

Una devoción compartida por la escritora María Teresa Álvarez. Cuando nombraron a Javier Fernández presidente de la gestora, ella estaba en Roma y comentó: «Esto tengo que celebrarlo porque está el PSOE en las mejores manos».

Hubo más muestras de cariño y reconocimiento de este tipo. El protagonismo del presidente asturiano fue mucho mayor que en otras ediciones de los premios.