El Comercio

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Las coreografías ponen en juego el físico de los bailarines.

La fantasía se hace movimiento

  • La compañía de danza encandiló al público que casi llenó el coliseo gijonés con un espectáculo que esta tarde volverá a subirse a las tablas

  • Momix inauguró en el Jovellanos la gira española con la que celebra sus 35 años

La experiencia es un grado que la compañía de danza estadounidense Momix tiene ganado. Lleva 35 años subiéndose a escenarios de medio mundo para deleitar a públicos dispares con coreografías modernas sacadas del ideario de Moses Pendleton, el creador que siempre tiene presente que su primera coreografía la hizo con las vacas lecheras de la granja de sus padres. «Momix es una compañía diferente a todas las que conocemos porque utiliza mucho vestuario, efectos de luces y logra transportar al público a un ambiente de ilusión», defiende Steven Ezra, uno de sus bailarines.

Pruebas de todo ello y de su capacidad para transformar la fantasía en movimiento demandaba el auditorio, que no quiso perderse el estreno nacional de 'Momix Forever'. En este show, creado ex profeso para conmemoran su aniversario, recuperan piezas de siete de sus espectáculos más importantes ('Momix Classics', 'Passion', 'Baseball', 'Opus Cactus', 'Lunar Sea', 'Botánica' y 'Aquimia'), y suman cuatro movimientos nuevos. El número que inauguró la velada gijonesa, inédito, cautivó al público, que llenaba las tres cuartas partes del aforo. Si el respetable entró buscando pruebas del buen hacer de Momix, salió con hechos. Aplaudiendo coreografías elaboradas y bien trabajadas, en las que se jugaba con las figuras de los bailarines, con la luz y con cuantos materiales sacaran a escena.

Esta tarde, a las 20.30 horas, aún quedan entradas para descubrir por qué Momix tiene madera para aguantar otros 35 años.