El Comercio

Sorolla visto por Sorolla

"Retrato de Raimundo de Madrazo" de Joaquín Sorolla.
"Retrato de Raimundo de Madrazo" de Joaquín Sorolla. / David González (Efe)
  • 'Sorolla en París' recrea el buscado ascenso internacional del pintor a través de sus obras favoritas

  • Algunas de las 66 telas que reúne su casa-museo hasta marzo no se habían visto antes en España

"Sorolla tuvo claro muy pronto que quería ser un pintor internacional y que para lograrlo el trampolín estaba en París, donde había viajado con solo 22 años". Lo dice Blanca Pons-Sorolla, bisnieta del pintor, responsable del catálogo razonado del genial artista valenciano y una de las comisarias de la muestra 'Sorolla en París' que el museo Sorolla acoge hasta marzo próximo. La exposición es la crónica gráfica de un éxito buscado con denuedo, de la forja de una estrella de la pintura. Narra a través de 66 obras, algunas jamás vistas en España, el ascenso de Sorolla al estrellato plástico internacional. "Es Sorolla visto por Sorolla" concede la comisaria, ya que las obras que expone fueron las que él mismo seleccionó para sus exitosas presentaciones en París, Viena, Berlín y Múnich en las dos últimas décadas del siglo XIX y la primera del siglo XX.

Recrea el buscado ascenso internacional de Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia, 1863 - Cercedilla,1923), desde su primer viaje a París en 1885, hasta su consagración como gran pintor de las élites de su tiempo. Las pinturas, 30 del museo y 36 préstamos, están datadas entre 1893 y 1907. Recorren la diversidad de los intereses, los temas y la evolución de la portentosa técnica de Sorolla a través de piezas magistrales como la monumental 'Cosiendo la vela, de 1896; el 'Desnudo de mujer' de 1902, en el que retrata a su esposa Clotilde inspirándose en la 'Venus del Espejo de Velázquez; 'El bote blanco', magistral escena mariana pintada en 1905 y cedida por un coleccionista estadounidense, o '¡Triste herencia!' premiada en la Exposición Universal de París de 1900.

Dividida en cuatro secciones -'Sorolla en el salón', 'Retratos', 'El Mar', y 'Sorolla cosmopolita'-, es la primera vez que se reúnen los grandes hitos de la carrera internacional de este maestro indiscutible. Unas obras que descubren su evolución desde sus primeros trabajos de carácter social hasta sus osadas experimentaciones de luz y color en el mar.

Combinación de estilos

"El propio Sorolla hace el relato con unas obras que nos enseñan a mirarle desde el prisma de los estilos artísticos internacionales que convivían en 1900 y que combinaban el naturalismo, la brillantez y luminosidad del impresionismo, la instantaneidad de la vida moderna, con la solidez compositiva, la elegancia y el prestigio de los viejos maestros" explica su bisnieta, a punto de terminar un catálogo razonado con casi 4.000 obras de su bisabuelo.

Sorolla presentó todas estas telas en los grandes certámenes internacionales de la época, como el Salón de París, la Bienal de Venecia o las Sezession de Múnich, Berlín y Viena. También en sus exposiciones monográficas en las prestigiosas galerías Georges Petit de París o Edward Schulte de Berlín, recuerda Blanca Pons-Sorolla que comparte el comisariado con María López Fernández.

Las obras más tempranas denotan como Sorolla se adapta a los grandes formatos y a las composiciones de corte académico, para incorporar pronto novedades estilísticas más modernas. Como a través del naturalismo de Bastien-Lepage introduce perspectivas 'degasianas' inspiradas por la fotografía y la estampa japonesa. "Experimenta la instantaneidad y luminosidad propias del impresionismo; su pincelada suelta, brillante y rica en matices se combina asimismo con la solidez compositiva y la elegancia de Velázquez, su verdadero maestro" explica su bisnieta.