El Comercio

Pablo Alonso, participante en el estudio de la Universidad de Oviedo.
Pablo Alonso, participante en el estudio de la Universidad de Oviedo. / E. C.

La Universidad abre con el grafeno vías para los dispositivos en miniatura

  • Explora horizontes en aplicaciones como la inspección a distancia no destructiva de objetos o las comunicaciones inalámbricas

Un grupo de investigadores internacional en los que participa la Universidad de Oviedo, que cuenta con talento de otras instituciones españolas, además de italianas, estadounidenses, japonesas y alemanas, ha desarrollado una nueva técnica para visualizar fotocorrientes en la nanoescala y la ha aplicado para observar ondas electromagnéticas extremadamente comprimidas (plasmones) a frecuencias de terahercios en un fotodetector de grafeno. Signigica esto que, a partir del grafeno, han quedado abiertas nuevas vías para el desarrollo de dispositivos miniaturizados. El estudio, publicado en 'Nature Nanotechnology', explora horizontes en aplicaciones tan variadas como la inspección a distancia no destructiva de objetos o las comunicaciones inalámbricas

El informe ha contado con Pablo Alonso González, investigador del Departamento de Física de la Universidad de Oviedo, quien explica que la radiación en el rango de frecuencias de los terahercios (THz) atrae un gran interés científico debido a su enorme potencial en las comunicaciones inalámbricas de próxima generación o en la obtención de imágenes no destructivas. En los últimos años, los plasmones de grafeno se han convertido en una plataforma muy prometedora para comprimir la radiación de terahercios. Ahora se han visualizado por primera vez plasmones a frecuencias de terahercios fuertemente comprimidos y confinados en un fotodetector basado en el grafeno.

Esta nueva técnica, llamada nanoscopía de fotocorriente en terahercios, abre un nuevo horizonte para la caracterización de las propiedades optoelectrónicas de dispositivos trabajando en el rango espectral de los terahercios. El equipo registró imágenes de la fotocorriente del detector de grafeno, mientras este era iluminado con radiación de THz de alrededor de 100 metros de longitud de onda.