El Comercio

Asturias perdió un centenar de edificios industriales inventariados en treinta años

Edificions inventariados en Asturias.
Edificions inventariados en Asturias.
  • Un millar están protegidos y solamente cinco, catalogados como Bien de Interés Cultural

  • La Consejería de Cultura concluye un estudio que contabiliza 1.700 elementos de patrimonio fabril, ferroviario y portuario

Mina, ferrocarril y puertos. El patrimonio industrial asturiano se nutre principalmente de pozos, estaciones y maquinaria de tren e infraestructuras portuarias, pero no es ajena a otro tipo de construcciones como las viviendas obreras, las centrales hidráulicas y térmicas, fábricas de armas, cerámica, azucareras o los hornos siderúrgicos. La Consejería de Cultura acaba de contabilizar mediante un estudio técnico el patrimonio industrial de Asturias: 1.700 elementos o conjuntos registrados, de los cuales la mayor parte, un millar, cuenta con un algún grado de protección.

Este estudio, que unifica datos y aporta una visión global de conjunto sobre inmuebles y muebles que son historia de Asturias, es el paso previo a la actualización de un catálogo que no se ha tocado desde finales de los ochenta. Fue entre 1985 y 1987 cuando se realizó el Inventario de Patrimonio Histórico de Asturias encargado a la Universidad de Oviedo y que entonces incluía 1.406 fichas. Han pasado treinta años y el propio estudio deja claro lo que ha ocurrido desde entonces: «La lista de inmuebles desaparecidos asciende a cerca de un centenar de edificios industriales». Estos datos deben ser cotejados en el futuro mediante trabajo de campo, pero ya augura el documento que con seguridad la cifra será aún mayor.

En esa pérdida del patrimonio industrial hay un municipio con un protagonismo mayúsculo: «Casi un 60% de ellos (los edificios desaparecidos) en Gijón, donde, coincidiendo con la ejecución de su plan de urbanismo, se demolieron varias hectáreas de construcciones fabriles de sumo interés histórico y estético». A ello se suma el patrimonio perdido por el desmantelamiento de los ferrocarriles de Económicos, al desarrollo del Nuevo Langreo, «y, en general, a la muerte súbita de la minería, cuyos activos urgía liquidar», reza el texto.

Eso ocurrió en un pasado reciente y este trabajo intenta que en el futuro no suceda lo mismo. El viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, y la directora general de Patrimonio, Otilia Requejo, presentaban ayer el estudio técnico como un primer paso de cara ampliar el inventario mediante el trabajo de campo y proceder después a la protección, restauración y divulgación.

La arquitecta Clara Rey-Stolle es quien ha elaborado una base de datos minuciosa que establece categorías en función del tipo de instalación o maquinaria industrial inventariada y recopilada por concejos. Mieres se coloca como el municipio asturiano con mayor número de elementos inventariados, con 271, de los que solo 96 están protegidos. Langreo cuenta con 197, 131 de los cuales están protegidos; San Martín del Rey Aurelio posee 132, 13 de ellos protegidos; Gijón tiene 120, 82 protegidos, y Oviedo, 113 inventariados y 59 protegidos. Quince de los 78 municipios asturianos no cuentan con ningún elemento en este inventario.

La mayor parte son equipamientos y viviendas y es la minería el sector que se lleva la palma en cuanto a inmuebles con protección. El patrimonio ferroviario y las construcciones y maquinaria portuarias completan este ranking industrial.

Solamente cinco de todos los elementos patrimoniales están catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC). Se trata del castillete de la mina de Arnao, en Castrillón; el pozo Sotón, en San Martín del Rey Aurelio; el pozo Santa Bárbara, en Mieres; el pozo San Luis, en Langreo, y la Casona de Regla, en Oviedo. Deberían ser más los BIC, porque algunos expedientes se quedaron en el camino, caducados sin resolución, como sucedió en el caso del la central de Soto de Ribera y el salto de Grandas de Salime.

El siguiente nivel de protección, el denominado IPCA, contaba hasta hace unos años con muy pocos bienes incluidos: minas de Llumeres (Gozón), la estación ferroviaria de Villabona (Llanera), el espacio minero de Solvay (Siero), la antigua fábrica de Conservas Lis (Soto del Barco) y el conjunto histórico industrial de Arnao (Castrillón). Pero recientemente se han incluido 49 piezas de artillería histórica, con lo cual son un total de 86 los elementos o conjuntos declarados. Hay, además, 56 expedientes incoados. Claro que en realidad son los catálogos urbanísticos municipales los que resultan más determinantes a la hora de proteger el patrimonio industrial.