El Comercio

La física de la ciencia y la ficción según Kip Thorne

Kip Thorne con Jessica Chastain, que participó en 'Interestelar'.
Kip Thorne con Jessica Chastain, que participó en 'Interestelar'. / CORTESIA KIP THORNE
  • El Princesa de Asturias de Investigación Científica, que ejerció como asesor de 'Interestelar', defiende la necesidad de que todo el mundo comprenda el poder y las limitaciones de la ciencia moderna

  • «La astronomía gravitacional traerá descubrimientos maravillosos en las próximas décadas»

Kip S. Thorne (Lugan, Utah, EE UU, 1940) es además de un físico brillante, un hombre con una inmensa capacidad de divulgación. Ha escrito libros y ha sido capaz de dar las órdenes precisas para que el cine, por una vez entre cientos, muestre el espacio tal y como es en realidad en la película 'Interestelar'. Viajando por Israel y los Territorios Palestinos le sorprendió a Thorne la concesión del Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica -junto a Rainer Weiss, Barry C. Barish y la Colaboración Científica LIGO- por la detección de las ondas gravitacionales que había predicho Einstein. Y nadie mejor que él para, con ese habilidad para acercar la física al común de los humanos, quien ponga en su lugar este hallazgo. «Las leyes de la física predicen que solo hay dos tipos de ondas que pueden viajar a través del espacio interestelar e intergaláctico: ondas electromagnéticas y ondas gravitatorias. Galileo inauguró la astronomía electromagnética hace aproximadamente 400 años, y casi toda la astronomía moderna es electromagnética. Este descubrimiento inaugura la astronomía gravitacional, y con ella podemos esperar nuevos descubrimientos maravillosos a través de las ondas gravitatorias, no solo en los próximos años y décadas, sino en los próximos siglos», explica en declaraciones a EL COMERCIO.

El futuro es tan incierto como apasionante para este físico amigo de Stephen Hawking y que ejerció de asesor científico en la película dirigida en 2014 por Christopher Nolan y protagonizada por Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine y Matt Damon. Ese viaje cinematográfico cargado de realidad no es lo usual en Hollywood y aledaños, más amigos de dejar de lado la ciencia para darle carta estelar al espectáculo. «'Interestelar' es una de las tres películas de ciencia ficción, de las que yo tengo constancia, en las se que recurrió a un experto para que la ciencia estuviera bien representada», apunta. Las otras dos fueron con 'Contact', basada en la novela de Carl Sagan, bajo la dirección de Robert Zemeckis y con Jodie Foster como protagonista, y '2001, una odisea en el espacio', dirigida por Stanley Kubrick y con guion de Arthur C. Clarke. «Me encantan las tres películas», apunta el físico estadounidense, que fue también productor ejecutivo de la cinta de Nolan.

Claro que también disfruta del cine que es más ficción que ciencia. No se enfada delante del televisor o de la pantalla grande: «Cuando veo la mayoría de las películas de ciencia ficción puedo disfrutar de ellas sin ningún problema. Yo solo finjo, mientras observo, que vivimos en un universo donde las leyes de la física son algo diferentes de las nuestras», bromea.

El cine puede ser una buena herramienta de divulgación, pero hay más. El que está considerado como uno de los mayores expertos en la teoría general de la relatividad de Einstein, colabora con artistas, músicos y cineastas con ese fin de hacer llegar la ciencia a todos y no solo escribió en 2014 un libro que explica la película, sino que antes ya había publicado otro titulado 'Black Holes and Time Warps: Einstein's Outrageous Legacy', que vio la luz veinte años antes.

Tiene claro Thorne que alcanzar para todos mayores niveles de compresión del mundo es un objetivo que le supera, que es una cuestión más política que científica, pero sí sabe cuál es la importancia de darle visibilidad al trabajo que desarrollan los investigadores. «Estoy más interesado en que todos aprecien las leyes de la física y comprendan el poder y las limitaciones de la ciencia moderna, que en que todo el mundo llegue a comprender las leyes de la física, que es menos importante», apunta. Y añade que hay una razón muy clara que justifica la necesidad de conocimiento: «Porque la ciencia es la base de la tecnología moderna, y muchos de los problemas más difíciles de la sociedad son, al menos en parte, tecnológicos». Hace falta saber más, pero han de ser decisiones alejadas de los laboratorios y que se inscriben en los despachos las que apuesten por la divulgación.

Kip Thorne, que tiene más pelis en la cabeza, cuenta además con otra experiencia cinematográfica notable. Como amigo que es de Stephen Hawkings, aparece en la película 'La teoría del todo'. Le pone piel el actor inglés Enzo Cilenti.

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