El Comercio

Sonia Delaunay, artista total y ultramoderna

Un hombre observa la exposición sobre Delaunay.

Un hombre observa la exposición sobre Delaunay. / Ballesteros (Efe)

  • El Thyssen revindica a una creadora múltiple que forjó su talento en España y cuya obra eclipsó su matrimonio con Robert Delaunay

Antes de vestir a Gloria Swanson y otras celebridades, Sonia Delaunay vistió a la crema de la aristocracia española de la 'belle époque' y decoró sus salones. A las marquesas de Valdeiglesias, Urquijo y Portago en Madrid. A la de Arriluce de Ybarra en Bilbao. Fue en España donde se forjó el talento poderoso y múltiple de esta artista total que pintó, diseñó ropa, complementos, joyas y coches. Decoró casas y teatros y participó en movimientos como el ultraísmo y el simultaneísmo. Fue una mujer y una creadora ultramoderna, empeñada en llevar el arte a la vida cotidiana, pero injustamente tratada por la historia y eclipsada por su matrimonio con otro gran artista, Robert Delaunay.

El Museo Thyssen-Bornemisza revaloriza su original, variada e influyente obra con la muestra 'Arte, diseño y moda', la primera que se le dedica en solitario en España y que la libera de la alargada sombra de su segundo marido, con quien llegó a España en 1914 huyendo de la Primera Guerra Mundial.

Madrid fue su trampolín para regresar a París en 1921 y ser reconocida como la polivalente, original y poderosa creadora que era, dueña de un lenguaje propio que desarrolló además de en la pintura en un puñado de artes aplicadas. Sus pioneras pintura se exhiben así junto a libros y escenografías teatrales, diseños publicitarios, de interior y de moda, telas y vestidos.

Marta Ruiz del Árbol es la comisaria de la exposición que reúne más de 200 piezas y quiere destacar «tanto su importante papel como pintora de vanguardia, como la exitosa aplicación de su ideario artístico a la vida cotidiana, que era su gran aspiración y una utopía que hizo realidad». Un itinerario en el que es crucial su paso por España y que recorre una muestra que «la saca del cajón donde la arrumbaron los popes de la historia del arte».

Campesina cosmopolita

Nacida en Ucrania en una modesta familia judía, Sonia Delaunay (1885-1979) fue acogida por sus tíos maternos de San Petersburgo cuando era una cría. Era una campesina sin formación que se convirtió en una joven cosmopolita y conectada con las vanguardias rusas. Se inició en el arte en 1904 en Karlsruhe (Alemania) y dos años después saltó a París. Para no abandonar Francia, contrajo matrimonio de conveniencia con el marchante alemán Wilhelm Uhde, en cuya galería expuso por primera vez en 1908. Gracias a él conoció a vanguardistas como Picasso, Braque y el propio Robert Delaunay, con quien se casó en 1910, tras divorciarse de Uhde.

En 1911 realizó una pieza crucial que posee el parisino Centro Pompidou y que no ha prestado. Un colcha para su bebé cosida con trocitos de tela. Una composición que evoca los cuadros que Paul Klee haría por aquel tiempo y que se tiene hoy por una de las piezas fundacionales de la abstracción y el cubismo.

Sería en Madrid, en 1917 y tras un temporada portuguesa, donde sus experimentos por trasladar su ideario simultaneísta, -que casa el color con el ritmo de la música-, a la vida cotidiana dieron el salto definitivo. Aquí comenzó sus colaboraciones con las artes escénicas, e inauguró una boutique -Casa Sonia- en la que vendía sus creaciones de moda y de interiores. Quiso abrir una galería, pero el proyecto se frustro.

Amiga de los ultraístas, muy próxima a Ramón Gómez de la Serna a Guillermo de la Torre y a los habituales del Café de Pombo, decoró el desaparecido Teatro Benavente, casas nobles de Madrid y vistió a las jóvenes adineradas y ultramodernas de la época. Una estancia de la que se cumplen 100 años y que supuso para Sonia Delaunay un hito fundamental en su carrera. «Un momento de gran experimentación y libertad que marcó su desarrollo artístico posterior, a partir de la década de 1920 ya de regreso en París», según la comisaria.

La exposición reivindica esos años españoles que ocupan el núcleo de la muestra. Hay piezas como el abrigo que diseñó para Gloria Swanson y que pintó luego en la tela 'Vestidos simultáneos', sus modelos de 'pacthwok', figurines, diseños textiles para unos almacenes holandeses y para los Ballets Rusos de Diághilev. Solo en fotografía se puede ver el coche que diseñó para Citroën, casi un siglo antes de que la marca firmara otro con el apellido Picasso.

En esta ocasión la figura secundaria es la del marido, con quien Sonia sostuvo un provechoso y constante intercambio creativo. «Aunque pronto se diferenció de Robert por compaginar los pinceles con las agujas de bordar, la decoración de interiores o el diseño de moda», según Marta Ruiz. Se convirtió así en una artista «multidisciplinar, interesada en plasmar el lenguaje vanguardista sobre los más variados soportes, con vivos colores y técnicas diversas que recuerdan sus orígenes rusos», resume la comisaria.

Muchas de las piezas, nunca antes vistas en España, proceden de instituciones públicas como el Centro Pompidou, la Biblioteca Nacional de Francia, el Museo de la Moda de París o el Museo Reina Sofía. También de colecciones privadas y del legado de la artista que administran sus nietos. La exposición se suma así a la corriente historiográfica que ha revisado la trayectoria de Delaunay para demostrar el carácter multidisciplinar de su obra.

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