El Comercio

Mareas humanas junto al Piles

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/ DAMIÁN ARIENZA/PALOMA UCHA

  • El concierto del cantautor Iván Ferreiro fue anoche uno de los platos fuertes en Metrópoli, donde hubo monopatines, cerveza, colas y un sol radiante

Metrópoli vivió ayer una de sus jornadas más concurridas, con un sol ya libre de las nubes sueltas de días anteriores y que invitaba a adentrarse en el primer gran festival del verano asturiano a sus visitantes habituales, inmersos en una nutrida multitud de grupos familiares que completaban en el recinto ferial Luis Adaro un magnífico día de playa.

Al mediodía se abrían las puertas y comenzaban a formarse las primeras colas. Sobre las lanzaderas de la Zona Siroko Extreme volaban los monopatines de los Guajes Skate y en el Tatami Soho una exhibición de Aikido congregaba a aficionados a las artes marciales y a curiosos con sus espectaculares duelos.

Las terrazas de los bares se iban llenando de cabezas en busca de refugio bajo las sombrillas y de gargantas deseosas de refrescarse. Estas últimas tenían, además, la posibilidad de participar en la Carrera Beer Race que daría cuatro vueltas a un circuito de 500 metros y en cada una de ellas los corredores debían de ingerir un vaso de cerveza o de agua, una obligación que todos parecían cumplir con sumo gusto en cada paso por los puntos de avituallamiento.

Con la noche llegaban temperaturas más agradables y la ocasión de seguir nuevas propuestas de música en directo. En el escenario Wegow, los cántabros Los Deltonos calentaban a ritmo de rock sureño los ánimos del personal que iba entonando espíritu y cuerpo para el concierto de Iván Ferreiro.

El cantante y compositor gallego congregó pasadas las once de la noche en el escenario central a una entusiasta legión de seguidores de lo más variopinta y entregada al singular carisma del músico desde las primeras canciones.

Salió puntual, con una copa de vino para brindar con ellos. Y, deambulando micrófono en mano por el escenario, como un heterodoxo ‘crooner’, o sentado ante su teclado, dejó un buen sabor de boca con su directo y satisfechos a sus más fieles con la interpretación de temas tanto de su último disco, ‘Casa’, como de sus trabajos anteriores.

Canciones como ‘El bosón de Higgs’, ‘Me toca tirar’, ‘Inerte’, de su etapa con Los Piratas, o ‘La otra mitad’, que fue desgranando tras confesarse muy a gusto de no estar en un festival al uso con apenas cincuenta minutos de actuación y así poder tocar dos horas. «Hasta la una más o menos, que luego me han dicho que los bares empiezan a poner música», prometió y cumplió.

Ypara hoy se espera otro día de multitudes dentro del recinto ferial, con las exposiciones de David Bowie y Star Wars como algunos de los puntos con más atractivo para los curiosos. Además, en la sala Asturias habrá una charla sobre los videoclips y distintos trabajos musicales que se han realizado en Asturias a lo largo de los últimos años. Pero, ya al caer la noche, el color de Metrópoli volverá a teñirse de músicas de la mano de Coque Malla, otro de los imprescindibles.

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