AFORTUNADA CARMINA BURANA

RAMON AVELLOCRÍTICA DEL RECITAL INAUGURAL DE LA TEMPORADA DE LA OSPA

Poco antes del concierto de inauguración de la Temporada de Abono de la de la Orquesta del Principado de Asturias (OSPA), el director Rossen Milanov recordó al violonchelista Juan Carlos Cadenas y la pianista Olga Semushina, miembros de la OSPA fallecidos el pasado mes de agosto. A sus memorias se dedicó, tras un minuto de silencio, el brillante concierto, seguido por un público numeroso que casi ocupada los dos espacios del Auditorio.

La cantata dramática 'Carmina Burana', de Carl Orff, es una de las obras más populares del siglo XX. Sobre poesías goliardas, escritas en el siglo XIII por estudiantes y monjes vagabundos que hablan del destino, la naturaleza, al amor, Orff crea una música de una sencillez diatónica, semejante a la canción folklórica, sostenida por ritmos marcados y ostinatos reiterativos. Ese ingrediente variado, popular, se resaltó en la dinámica versión de Rossen Milanov. Una interpretación viva, variada y brillante.

'Carmina Burana' está en el ADN del Coro de la Fundación Princesa de Asturias. A los juegos entre el gran coro, pequeño coro y coro de niños, los contrastes entre las cuerdas, la afinación perfecta y el equilibrio acordal, con cada cuerda dividida en algunas ocasiones en tres partes, hay que sumar la variedad en la articulación, del estacato a los ligados, y la claridad en el fraseo. Un coro que emite sin forzar las notas extremas de la tesitura, que canta con homogeneidad, belleza y un perfecto equilibrio entre las voces. A veces, en otros conciertos del coro hemos achacado una pequeña debilidad en la cuerda de tenores; en esta ocasión todas las cuerdas cantaron excelentemente.

En la cantata de Orff se da una variedad de caracteres, especialmente en los solistas, que van de lo jocoso y satírico, a la expresión dulce y afectuosa. En este sentido, el barítono Hugh Rusell posee el don de la parodia, cuando parafrasea al abad de Cucania, acompañado del estribillo burlón de los barítonos, pero también canta con bravura y un destello de amargura.

El tenor David Alegret hizo gala de ironía al interpretar, con tono quejumbroso, el 'cisne asado', emitido con un toniquete nasal perfectamente afinado y sin recurrir al falsete. Finalmente, bellísima y delicada la interpretación de la soprano asturiana Ana Nebot. Los melismas de 'Dulcissime' sobre la sílaba 'Ah', ligando y retrasando las notas, para subir sin afectación, con claridad y buen gusto hasta un Re sobreagudo, dicen mucho de la belleza de emisión y la naturalidad de Ana Nebot.

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