El Comercio

Seis escultores y su bosque

'Mater', de Pablo Maojo, se comporta como epicentro de la exposición, que reunió en su acto inaugural un numeroso público.
'Mater', de Pablo Maojo, se comporta como epicentro de la exposición, que reunió en su acto inaugural un numeroso público. / ALEX PIÑA
  • El grupo de creadores, reunido por Ramón Isidoro, muestra su particular rendición a la madera con una exposición en Oviedo

  • Fega, Maojo, María Jesús Rodríguez, Paco Fernández, Manzano y Pastor se unen en 'Vetas'

Seis escultores principales (Paco Fernández, María Jesús Rodríguez, Luis Fega, Pablo Maojo, Vicente Pastor y Adolfo Manzano) y, con ellos, sus enigmáticos, poderosos y elocuentes bosques. Unos buscando las paredes, otros haciendo imperio sobre el suelo, y todos rindiéndose entre surcos y grietas a la materia que desde siempre la naturaleza ha prestado al arte: la madera. El ejercicio, toda una declaración de principios, ocupa desde ayer la sala de arte del Banco SabadellHerrero dando identidad y fuerza a una nueva cita expositiva. Su título, 'Vetas'.

Idea de Ramón Isidoro, su ideólogo y coordinador, se abre a la mirada del visitante con 'Esa quietud abismal sobre la nada', de Vicente Pastor. Una instalación «en proceso», como confiesa su propio autor, integrada por ocho piezas en las que la madera se nutre de arena, pigmento, hormigón, tela plástica y toda la carga simbólica que arrastra Pastor desde hace décadas. A su lado, luce colores y referencias Paco Fernández (el único escultor que no acudió a la cita). Su obra, sin título, aporta las primeras e intensas pinceladas de la muestra con un singular atril y una mesa «que es una suerte de marina acompañada por diminutas barcas». Sus formas se cruzan en el espacio con la gran pieza central, el árbol de Pablo Maojo, 'Mater'. «Una obra entrañable, por lo que lleva en las entrañas», en palabras del propio escultor, que recurre a la madera en estado puro, revelando con ella el poder de sus capacidad creadora y su conocido manejo de la motosierra.

Compartiendo territorio natural, frente a 'Mater' y al lado de Paco Fernández, aparece 'Itaca'. Título cargado también de símbolo, al que recurre Luis Fega, cuyo tributo a la madera es una suerte de composición sobre la pared, sin más voluntad, como dijo a su vera, que «aportar placer y la belleza».

El recorrido continúa con Manzano. En espacio recóndito muestra 'Bajo la superficie un corazón late'. Trabajadísima composición -la única que incorpora audio- que habla del miedo. «Ese miedo que todos tenemos» y que simboliza con el dibujo de un grajo negro y el recuerdo sonoro de un hospital. Cierra 'Vetas' el bosque de María Jesús Rodríguez. Su instalación, la más íntima de todas, se titula 'La payarina' y reúne 13 piezas de diverso tamaño, a las que se asoma su particular microcosmos, a fuerza de elementos vegetales dibujados en la copa de cada tronco cuidadosamente cortado. Ella, como los otros cinco escultores, mantendrán sus creaciones hasta el 29 de julio.