El Comercio

La Asturias de Bowie, en Nueva York

'Sunrise in the mountains, Picos de Asturias', de David Bomberg.
'Sunrise in the mountains, Picos de Asturias', de David Bomberg.
  • El cuadro, firmado por David Bomberg, al que el rey del glam admiraba, compite con otros de Basquiat, Moore, Duchamp o Hirst

  • La colección del cantante viaja a América y con ella su pintura de los Picos de Europa

Entre obras millonarias como el grafiti de Jean-Michel Basquiat, 'Air Power', o la hipnótica pintura giratoria de Damien Hirst. Cerca de una escultura de Henry Moore y un Marchel Duchamp que hizo historia. Allí, en medio del centro del mundo, están las montañas de Asturias. Un intenso amanecer sobre los Picos de Europa, pintado en 1935 por David Bomberg, que desde ayer recibe miradas neoyorquinas en la sala de subastas Sotheby's. Son los trazos que cada día observaba David Bowie, porque todas esas obras, ahora valiosa colección de sus herederos, fueron adquiridas por él, una a una. Pero especialmente ese lienzo de Bomberg. Le consideraba uno de sus pintores favoritos. Hasta el punto de tenerle como influencia máxima en su personal faceta de pintor, junto a Picabia y Bacon, que nunca llegaron a ingresar en su fondo.

En sus propias pinturas y especialmente en sus autorretratos hay un evidentísimo peso de la autoridad que ejercía por él este británico al que le gustaba pintar las montañas de Asturias. Lo hizo en varias ocasiones durante un viaje a esta tierra, que el propio rey del glam repitió décadas después, entre otras cosas para ofrecer el famoso concierto de Las Mestas, en 1990.

Ahora su 'Amanecer en las montañas. Picos de Asturias' -así tituló el cuadro que compró Bowie-, está, como su recuerdo, en Nueva York. Luego viajará a Londres y también a Hong Kong. Todo, antes de que la subasta empiece a sumar millones para los herederos del cantante. De llegar a venderse el cuadro de David Bomberg, pueden llevar a sus arcas entre 240.000 y 360.000 euros. Nada comparado a los cuatro millones que pueden lograr por el Basquiat, la joya de la corona.