El Comercio

Una cámara de 1900, en Bea Villamarín.
Una cámara de 1900, en Bea Villamarín. / DAMIÁN ARIENZA

Y la noche, en blanco

  • Nueve galerías y seis espacios institucionales abrieron sus puertas en una nueva edición de la cita

  • La gran fiesta nocturna del arte se adueña con éxito de Gijón

La gran fiesta nocturna del arte volvió ayer a adueñarse de las calles de la ciudad en una nueva edición de La Noche Blanca. Nueve galerías profesionales y seis espacios institucionales abrieron sus puertas hasta la cocina para invitar a los ciudadanos a franquearlas, conociendo las nuevas propuestas creativas que ofrecen artistas de todas las tendencias y en los más diversos formatos.

A pesar de la lluvia, que en forma de sutil orbayu hizo su aparición en algunos momentos, decenas de visitantes aceptaron la invitación para recorrer los distintos escenarios en los que se mostraba el trabajo de los artistas y contar además con la posibilidad de desvelar a través de sus propias palabras el secreto de las obras expuestas.

En la galería Viki Blanco El Arte de lo Imposible se proponía una baudeleriana invitación al viaje por los territorios fatigados en la mirada del fotógrafo Borja Maradiaga y se exhibían obras de Juan Gomila, Jon Landa, Benjamí Tous y Kiko Urrusti. Y, a pocos metros, la música en directo animaba el local de Aurora Vigil-Escalera en la visita guiada por la exposición de Pablo Armesto, Herminio, Lisardo e Izaskun Escandón.

La fotografía era la protagonista de la galería de Bea Villamarín, con un repaso a la figura de Henri Cartier-Bresson y la propuesta de Papel Salado de realizar a los visitantes retratos con una cámara minutera de 1900, además de los libros 'alterados' de Isabel Mena. Mientras, una retrospección emocional del mundo de la infancia y la privacidad convocaba en el local de Gema Llamazares a visualizar el trabajo del artista Guillermo Peñalver.

En las otras galerías, Chechu Álava era la apuesta de Espacio Líquido con su muestra 'Volver a pintar', Santiago Talavera en ATM, mientras que en La Salita se ofrecía 'Deconstrucción del hogar' de Alsira Monforte y en Adriana Suárez se presentaba el proyecto D.O.U.G.L.A.S., resultado de un equipo colectivo de surferos artistas.

La guinda la ponía el poeta y colaborador de EL COMERCIO Miguel Mingotes, que volvía a servirse del escaparate de la galería Cornión para ejecutar cuatro historietas, con homenaje y guiño a Bocherini, Eric Satie y Pau Casals, además de a la propia ciudad de Gijón y a su pronóstico meteorológico de perpetua agua. Para la ocasión, el artista se hizo acompañar por los músicos Elena Seoane a la guitarra y David Roldán a la viola y de sus propios e incombustibles recursos a la ironía, la emoción o la sorpresa luminosa de la poesía efímera. Pero aún hay más, porque, por primera vez en su historia, La Noche Blanca se prolongará hoy sábado con una serie de visitas guiadas a las galerías de arte participantes, que comenzarán a las 11 de la mañana para continuar desarrollándose a lo largo de toda la jornada hasta las ocho de la tarde. Una actividad que se repetirá el próximo jueves 6.