El Comercio

Una noche con tres días

Música entre telas en Espacio Líquido.
Música entre telas en Espacio Líquido. / JORGE PETEIRO
  • El programa nocturno y blanco del viernes siguió ruta ayer y repite voluntades el día 6

Esta vez la Luna se apagó antes. A las doce de la medianoche pocos eran los que caminaban por las calles y las galerías con el programa de la Noche Blanca en la mano, anotando rutas o tachando citas cumplidas. Fue más corta, sí, pero despierto el día quedó prolongada. La peculiar noche del arte continuó ayer estirando el cartel con visitas comentadas a las exposiciones y proseguirá con esa misma voluntad guiada una jornada más, el próximo viernes, 6, hasta hacer de ella una Luna con tres soles.

Todo empezaba con calma, menos gastronomía y más focos sobre las creaciones, entradas las ocho de la tarde. En Adriana Suárez, lucían los neones de 'D.O.U.G.L.A.S', como si fuera «la última ola de la Tierra», mientras los fieles a la galería conversaban a su alrededor y en la acera que observa su escaparate. A muy pocos metros se escuchaba ya el rumor de los muchísimos seguidores de Gema Llamazares, que puso música y atenciones sobre una de las individuales que más sensación causó en la noche, la de Guillermo Peñalver. Al fondo de su calle, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), la edad era otra. Jóvenes y más jóvenes se acercaban a la instalación audiovisual de Sara Ramo, 'Los Ayudantes'. Ocuparon dentro y fuera la reunión blanca hasta justo la medianoche, cuando ya ni llovía, ni hacía frío. Igual que el proyecto de Espacio Líquido, que entre las telas de Chechu y Juan Álava, pedía candidatos poco antes de esas hora a ser retratados al modo de Tiziano. La lista, que creció entre cava, ocupa ya una agenda de dos semanas, a la que tras la ronda por todo el programa ponía la concejala de Cultura, Ana Montserrat López, uno de los nombres propios. Venía la representante del Ayuntamiento acompañada de Raquel Huergo, directora de la Fundación Municipal de Cultura. Y venían ambas de la sala Viki Blanco, El arte de lo imposible, donde, como todos, elogiaron con entusiasmo las fotografías monumentales de Borja Maradiaga.

Llegadas las doce de la medianoche las luces se iban apagando. No las de Aurora Vigil-Escalera, que aguantó hasta entrada la madrugada, después de asumir dos piezas quebradas de Herminio por las multitudes, que a punto estuvieron de dar de sí su sala. Aurora ponía ilusión con Inés la Maga, a espacio lleno, pasadas las doce de la medianoche. También se quedaron pequeños los muchos metros de ATM Altamira con la delicadeza y rotundidad de la reflexión del hombre, el paisaje y su entorno, materializada en las naves de Deva, a través de dibujo, la pintura y el collage de Santiago Talavera.

De vuelta al centro, cita con la escultura. Ya fue esencial ante las obras de Herminio y Pablo Armesto, cuyas pinturas lumínicas son más volumen que cuadro, pero volvía hacerse patente ante las sólidas piezas de Jorge López, en Cornión. Aunque, en la calle de la Merced, donde se levanta su templo, el protagonismo, una vez más, se lo llevó Miguel Mingotes. Convertido en materia de escaparate, en obra de arte caminante y en mensajero de homenajes. Esta vez a Eric Satie y Casals, entre otros.

Para entonces en Bea Villamarín ya estaban soñando con ampliar la sala porque, entre sus paredes de la calle San Antonio, no cabía un alfiler. La conferencia de Natalia Alonso Arduengo sobre la magia de Cartier-Bresson y la posibilidad de hacerse aquí también un retrato, pero con una máquina de más de un siglo, fue un éxito absoluto. Y mientras la gente se abría paso aquí y allí, en La Salita se presentaba con todas las atenciones la colección realizada por sus alumnas del curso de corte y confección. Sobre las once ya había sonado el jazz, ya habían corrido los cócteles -que aunque hubo menos bebida, la hubo- y le llegaba el turno al tango. Hubo de todo en la Noche Blanca, que prosiguió y prosigue. El Museo Jovellanos, las Termas Romanas, el CCAI, Laboral Centro de Arte y el Conseyu de la Mocedá estuvieron todo el día de ayer guiando miradas.