El Comercio

Lluís Homar, sobre el escenario del Jovellanos.
Lluís Homar, sobre el escenario del Jovellanos. / JOAQUÍN PAÑEDA

Drama con lección actoral

  • Un soberbio Lluís Homar se multiplicó en el Jovellanos ante 350 espectadores por todos los personajes de la obra de Àngel Guimerà 'Tierra baja'

Es 'Tierra baja', de Àngel Guimerà (1845-1924), una de las obras más emblemáticas y representada (incluyendo Broadway) de la literatura dramática catalana -aunque su estreno fue en lengua española y en Madrid, traducida por el Premio Nobel José de Echegaray, en 1896-. Pero la adaptación que ayer subió a las tablas del Teatro Jovellanos y que fue disfrutada por 350 espectadores posee características propias, pues los personajes de este drama rural estuvieron encarnados todos por un único actor, Lluís Homar, quien fue siendo sucesivamente el ingenuo pastor Manelic, la esposa de conveniencia del mismo (Marta), el amante de Marta y urdidor de ese matrimonio por intereses propios (Sebastiá) o la dulce chiquilla y amiga de Marta que orilla de luz la sombría historia, Nuri. Un recital interpretativo de quien fue Premio Goya al mejor actor de reparto, en 2011, por 'Eva'.

La historia, dirigida por Pau Miró, remitió a tiempos pretéritos que tienen su correlato contemporáneo, el amor y la opresión social, en términos realistas.

Con una escenografía desdoblada en alcoba y bosque, solo permitiéndose el añadido de una hermosa y melancólica canción de Silvia Pérez Cruz, Homar llenó el escenario de humanidad, siervos y amo, violencia y ternura. En verdad admirable.