El Comercio

El músico de San Miguel de Lillo.
El músico de San Miguel de Lillo.

El misterio del músico de Lillo

  • Lorenzo Arias desveló en el Ridea cómo se pintó en San Miguel la figura de un hombre tocando el laúd

¿Qué hace un músico en una iglesia altomedieval del siglo IX? El profesor de la Universidad de Oviedo Lorenzo Arias, apasionado del arte y del prerrománico, desveló ayer en el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) qué se oculta tras el célebre músico de San Miguel de Lillo. Fue su discurso de ingreso a la institución cultural asturiana.

Quiso el estudioso «abrir la puerta, dar luz» sobre esa figura tan reconocida entre las pinturas murales del prerrománico asturiano. Y lo primero que quiso aclarar es que ese músico sostiene un laúd de mástil largo de influencia norteafricana. Es un laúd islámico, árabe, y llega al templo del Naranco por influencia del Beato de Liébana. En el año 786 publica el texto del 'Comentario al apocalipsis', que surge precisamente en el entorno de la monarquía asturiana, luego no es en absoluto extraño que los artistas de la corte tuvieran acceso a él. Fue un texto muy copiado que en sus primeros manuscritos iba profusamente iluminado. «Ahí aparecen ya imágenes de músicos», apunta Lorenzo Arias. Y ahí está el origen del de San Miguel, pero para que ese y otros músicos se instalaran en la iconografía cristiana tuvo que pasar algo antes.

Recuerda Lorenzo Arias cómo en la Biblia aparecen únicamente dos instrumentos musicales: la tuba, que sería el equivalente a la trompeta, y la 'cithara'. Este último lo tocaban los 24 ancianos del apocalipsis. Sucede que esas cítaras con el paso del tiempo acaban convirtiéndose en laúdes por ser estos instrumentos más comunes.

Ese viaje de la cítara al laúd tiene como vehículo las ilustraciones, las miniaturas que se sirven de esos dos instrumentos como elementos simbólicos y los introducen en la iconografía cristiana. La conclusión para Lorenzo Arias es clara: «Los rasgos del músico remiten a una pintura que está inspirada en la miniatura, el artista de San Miguel o copia o, al menos, podemos decir que conocía ese contexto del 'Comentario al apocalipsis'».

Hay más razones que revelan esa vinculación entre el Beato de Liébana y la iglesia ovetense. «La figura entronizada que está debajo también es muy característica del mundo iconográfico del Beato», apunta Arias. Y eso indica que se buscó hacer en el templo «un programa iconográfico del apocalipsis».

Los evangelistas

Hay otro asunto de interés en la cultura mural. En las basas de las columnas de San Miguel aparecen los evangelistas en talla escultórica. Solo hay otra iglesia en España, la de San Pedro de la Nave, que tenga esas figuras. «Nos encontramos con que a nivel de tierra tenemos a los evangelistas y en la parte alta de los lienzos aparece el apocalipsis», señala Arias, que vuelve a apuntar aquí hacia el comentario del Beato. Porque, si bien inicialmente ese documento no incluía a los evangelistas, a partir de principios del siglo X ya comienzan a introducirse láminas con sus imágenes.

Sobre todo ello versó la charla ofrecida por el profesor titular del Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo que, por fin, después de muchos sinsabores, ve cómo su querido músico está en buen estado de salud: «Está genial, se limpió, se consolidó el soporte. Ahora está muy bien. Es una joya».