Hugo Fontela en plena fase de creación.
Hugo Fontela en plena fase de creación. / CARMEN FIGAREDO

Hugo Fontela vuelve a recrearse en el Norte

  • Obras de formato casi monumental conviven con piezas pequeñas en una colección que rinde «tributo al color, la atmósfera y el mar»

  • El artista de Grado abre el jueves su primera exposición individual en la Marlborough de Barcelona

Recurre Fontela a unos versos de Seamus Heaney que hablan de volver al lugar que dejó una marca secular en nuestro camino, en nuestra bahía. Unos versos que el Nobel irlandés titula, como él hace ahora con sus pinturas, 'Norte'. Utiliza el pintor la voz del gran poeta para saludar a quien se acerca al librito publicado con motivo de su nueva cita expositiva, la que le lleva este jueves y por primera vez en solitario a las paredes catalanas de la galería Marlborough. En ellas pone bajo los focos el joven creador de Grado (1986), que fue de Nueva York y ahora mira las luces del mundo desde Madrid, una colección en la que subraya su vuelta a Asturias. No la personal, que esa nunca se dará, porque confiesa que, en el fondo, nunca se ha ido del todo de casa. El regreso que se observa, que él admite feliz, es el de sus pinceles, que ya no buscan motivo en los muelles de las orillas de Manhattan, sino en los mares de este Norte. De hecho ese punto cardinal que señala su tierra es el que, igual que hace Heaney, utiliza para nombrar las piezas recién salidas de su estudio.

Y lo que reúne bajo ese 'Norte' es un puro homenaje. A la vida, a la memoria y a la belleza de una geografía que siempre está en su cabeza y por tanto en sus manos, que no podía faltar en sus pinceles. Unos pinceles que no solo parecen regresar al punto del que partieron hace más de una década, sino al comienzo de toda su pintura. A aquellos trazos que le rindieron honores cuando solo era un niño.

Hoy se mecen en las texturas y las pinceladas de esta colección, construida con obras que han ido acumulando también las enseñanzas del tiempo transcurrido y se visten de diversos formatos. Unos enormes, casi monumentales. Otros pequeños, casi íntimos. Todos alimentados de una misma esencia. Azul de mar intenso. A veces nocturno, a veces luminoso, calmado y blanco, salpicado de espuma y recuerdos. Lo que pinta Fontela habitando ese agua son rocas surgiendo del lienzo. Islas, islotes, oníricos casi todos, porque, pese a ser fruto de una mirada a este Cantábrico y a lo en él vivido, son consecuencia de una idealización de la memoria. Solo dos de las estructuras que flotan en dos de sus cuadros, las que precisamente titula 'Isla' -en lugar de 'Norte', como el resto-, tiene un nexo de unión total con la realidad. Son, en ambos casos, dice, representación de una roca que asoma a su mirada «cada verano, desde la ventana de casa». Para Enrique Juncosa, poeta, ensayista, narrador y gestor cultural, que pone verbo a la exposición, es esa notable isla emergiendo la que, «probablemente, motive con su recuerdo toda la serie». Dice también Juncosa, que el 'Norte' de Fontela es muy diferente al de Seamus Heaney, porque en el caso del pintor ese lugar, ese mapa, es el que «guía su trabajo, entendido este como una gran aventura todavía pertinente». Colgará Fontela este 'Norte' en Barcelona hasta el 20 de mayo, mientras en Madrid, también en la Marlborough, participa con los grandes de la firma en una colectiva, en la que también están Pelayo Ortega y Pablo Armesto.