El Comercio

Cuando la fotografía se hizo obra de arte

Fotografía de Gerardo Bustillo en la que se advierte el ánimo pictorialista de su trabajo.
Fotografía de Gerardo Bustillo en la que se advierte el ánimo pictorialista de su trabajo. / FOTOS: MUSEO DEL PUEBLO DE ASTURIAS
  • La exposición que hoy se inaugura presenta las instantáneas de un creador nacido en Cuba y fallecido en Gijón en 1919 que fue marino militar y dio la vuelta al mundo en una corbeta

  • El Museo del Pueblo de Asturias muestra 200 imágenes de Gerardo Bustillo, pionero del pictorialismo

Fue un pionero, un visionario, un adelantado a la hora de mirar más allá del valor documental de la fotografía para advertir su atractivo artístico. Y lo curioso es que aún hoy Gerardo Bustillo sigue siendo un desconocido. Pero la muestra que hoy abre sus puertas en el Museo del Pueblo de Asturias para quedarse allí hasta el mes de enero pondrá luz sobre su obra, sobre una fotografía que enfocó en múltiples direcciones con ánimo pictórico.

'Gerardo Bustillo. Por la fotografía, por el arte (1895-1919)' es el título de la exposición que reúne más de doscientas instantáneas de este aficionado asturiano, que fue el más destacado seguidor del movimiento pictorialista en Asturias.

Nacido en Sagua La Grande, en Cuba, en 1870, falleció en Gijón en 1919 y tuvo una vida corta, intensa y fructífera. Fue marino militar y en 1893 realizó el viaje alrededor del mundo a bordo de la corbeta 'Nautilus'. Fue el más activo y reconocido fotógrafo aficionado en las revistas especializadas del momento, destacado miembro de la Real Sociedad Fotográfica Española y fundador del Foto Club Asturiano en 1906. Su currículo artístico se alimenta con varias medallas en concursos-exposiciones de fotografías nacionales y con el mérito y honor de haber promovido la Exposición de Fotografía Española celebrada en Gijón en 1909. Fue aquella cita un hito, puesto que sirvió para mostrar más de setecientas fotografías y puso por vez primera a Asturias en el mapa de la creación fotográfica.

Tenía solo 49 años cuando murió en Somió. Y quizá esa muerte temprana hizo que su trabajo cayera en un olvido del que era necesario rescatarle. Ocurre ahora, cuando en un par de años se cumplirá un siglo de su muerte, con la que es su primera exposición desde entonces. Francisco Crabiffosse Cuesta, el mayor conocedor de la historia de la fotografía asturiana, se ha encargado de comisariar la exposición, que será para muchos un descubrimiento y que depara instantes dispares. Comparten paredes los retratos oníricos con las escenas rurales, el Gijón cotidiano y con el mar.

Con la pátina y la perspectiva que dan los años, la muestra permite disfrutar de fotografías positivadas en papel, en un audiovisual en 3D y en una pantalla de televisión, siguiendo los diferentes soportes en los que trabajó. Los nietos del fotógrafo son quienes han depositado en la fototeca del museo gran parte del archivo de negativos en placa de cristal, autocromos y diapositivas en placa de cristal y estereoscópicas que conservan.

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