«Hay que crear el famoso Arco Atlántico del arte»

Benjamin Weil es el director artístico del Centro Botín. / FUNDACIÓN BOTÍN/BELÉN DE BENITO
Benjamin Weil es el director artístico del Centro Botín. / FUNDACIÓN BOTÍN/BELÉN DE BENITO

Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín: «El modelo de Laboral Centro de Arte es muy novedoso y ser pionero es un gran reto, porque es difícil promover una institución tan distinta a las demás»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Benjamin Weil (París, 1962) fue durante cuatro años un rostro habitual en las calles de Gijón y el universo artístico asturiano. El que fuera director de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial asumió en 2014 la dirección artística del Centro Botín, un espacio icónico levantado mirando al mar de Santander por Renzo Piano que abrió sus puertas en junio pasado.

-Hace muy poco tiempo de la inauguración, pero ¿qué balance hace?

-Hemos inaugurado a finales de junio y ha sido un verano increíble. Vamos viendo cómo las personas se van apropiando del nuevo espacio según se van abriendo nuevas zonas al público. Pero lo que pasó cuando finalmente quitamos las vallas que delimitaban el edificio fue extraordinario. El entusiasmo de los ciudadanos ha sido enorme. El edificio cobró vida y se llenó de gente desde el primer momento. Los visitantes y curiosos suben y bajan las escaleras recorriendo sus pasarelas y zonas públicas mientras disfrutan de las maravillosas vistas. Es un punto de encuentro, un propósito de caminar, a todas horas del día.

-¿También han sido bien recibidas las propuestas artísticas?

-Las exposiciones también han tenido un gran éxito. Nos ha sorprendido gratamente la gran acogida y los comentarios muy positivos que hemos recogido. De hecho, ya sabemos que los santanderinos, o más bien los cántabros, han hecho suyo el Centro Botín inmediatamente. Y eso es muy emocionante. Ha gustado mucho la exposición de Carsten Höller, a padres y niños tanto como a los abuelos. Y por supuesto, la exposición de dibujos de Goya. Ahora tenemos que asegurarnos de tener una programación que mantenga el interés y el deseo de volver y volver, para que el Centro Botín sea un recurso en la vida cotidiana de Santander. Ese, diría, es nuestro reto más emocionante.

-¿Qué es lo que sus exposiciones aportan en el panorama español?

-Desde hace más de una década la Fundación Botín ha traído a España artistas que, no siendo muy conocidos aquí, tenían trayectorias internacionales muy interesantes. Este siempre ha sido uno de los objetivos: dar a conocer el trabajo de un artista destacado a la par que dar la posibilidad cada verano a un grupo de artistas de trabajar en un taller dirigido por alguno de estos artistas importantes del panorama internacional al que, seguramente de otra forma, nunca habrían tenido acceso. Con Carsten Höller y Julie Mehretu seguimos esta trayectoria. La exposición de Höller fue la primera del artista en España, mientras la de Mehretu es la segunda [la primera tuvo lugar en el Musac hace más de 10 años] y es la más importante organizada hasta la fecha en Europa, una muestra que hemos coproducido con el Museo Serralves de Oporto. La exposición de dibujos de Goya fue también única: es la primera vez que se muestran al público dibujos privados de álbumes del artista. Estos dibujos se exponen muy poco. De hecho, la mayoría fueron enmarcados por primera vez. Normalmente están guardados en el Museo del Prado, solo accesibles a los expertos en el gabinete de dibujos.

-Ahora se muestra la obra de Julie Mehretu.

-Tenemos una exposición de pinturas y dibujos de Julie Mehretu, una pintora absolutamente clave. Tiene una manera muy particular de construir narrativas pictóricas, que de una cierta manera son muy clásicas, y de otra, muy contemporáneas. Se nutren de la energía de un mundo complejo, fragmentado, caótico en el que la artista y su público viven. Para mí, su obra demuestra como un medio tan histórico como la pintura sigue estando vivo y siendo innovador. Aunque puede parecer abstracto, también es una pintura muy enraizada en la realidad. Por ejemplo, el fondo de muchas de sus pinturas está construido con dibujos de elementos arquitectónicos que se refieren a ciudades como Nueva York, Venecia, Bagdad o Alepo. Sitios donde se aglutinan muchos seres humanos, donde hay vida, conflictos, revoluciones... un cotidiano complejo. En pinturas más recientes, la artista usa fotos encontradas en la prensa que manipula y emplea como base para elaborar composiciones que también revelan una practica ancestral: la de dejar un rastro con materia en las paredes de una cueva como si de un lienzo se tratase. La referencia a la arquitectura también evoca las estructuras cuadriculadas de las grandes pinturas clásicas, la perspectiva. Hay un rigor formal y al mismo tiempo una gran libertad en este trabajo.

-¿Qué es lo que vamos a ver en los próximos meses? ¿Qué propuestas artísticas están por venir?

-Vamos a seguir con el mismo perfil de artistas para los talleres, que desde ahora vamos a llamar «laboratorios de arte». Artistas con una trayectoria internacional que son muy reconocidos entre los artistas más jóvenes y que no han sido presentados hasta ahora en este país. También presentaremos el trabajo de grandes maestros del siglo XX, siempre con el deseo de dar a conocer un aspecto menos conocido de su obra o haciéndolo de tal manera que se creen nuevas perspectivas. El programa de 2018 lo anunciaremos próximamente y espero que sea del agrado de todos.

-¿Santander está viviendo su propio momento Guggenheim con el edificio de Piano?

-Un periodista ha comentado en un artículo que le gustaba la humildad del Centro Botín. Es un edificio que tiene proporciones relacionadas con el resto de los edificios de la ciudad; está construido de tal manera que cuando se entra en los Jardines de Pereda desde la ciudad, casi no se ve. Es porque está construido sobre columnas, para que su estructura esté alineada con las ramas de los árboles; de hecho, las columnas tienen un tamaño comparable al de los troncos. Más allá de su calidad arquitectónica, pretende ser sobre todo un espacio de vida y lugar de encuentro. Uno puede pasarse horas mirando desde abajo el movimiento de los visitantes a través de los suelos de cristal translucidos de las pasarelas y plazas elevadas. El arquitecto hablaba de cómo la piel de cerámica refleja los cambios de color del cielo y del agua para, de una cierta manera, desaparecer. Aunque tiene una presencia fuerte, nunca es aplastante. Con respecto al Guggenheim, pienso que todas las ciudades españolas han estado influenciadas por Bilbao. Pero lo que me gustaría destacar es que la Fundación Botín no solo ha construido un edificio: ha remodelado completamente esta zona de la ciudad dándole un nuevo uso, duplicando las zonas verdes y soterrando el tráfico a través de la construcción de un túnel que ha permitido unir la ciudad a su bahía. Pienso que aquí está la razón por la cual este proyecto tiene éxito.

-El Guggenheim está muy cerca de Santander, como también lo están el Niemeyer y Laboral Centro de Arte. ¿Este eje artístico del Norte peninsular debería colaborar, estar más cercano? ¿Cómo debería ser su relación?

-Estoy convencido que hay que buscar la manera de crear de verdad este famoso Arco Atlántico del que venimos hablando desde hace años. Hay iniciativas de intercambio y colaboración que han tenido éxito. Desde San Sebastián hasta Vigo, incluidos Oporto y Lisboa, y hasta Burdeos y Nantes, hay iniciativas culturales de gran valor. Tendríamos que ver cómo podemos ir compartiendo información y coproducciones cuando sean relevantes, siendo buen ejemplo de ello la coproducción que la Fundación Botín y el Museo Serralves de Oporto han llevado a cabo para la exposición de Julie Mehretu que actualmente acoge el centro.

-El centro está muy cerca de Asturias. No sé si se podría cuantificar la presencia de público procedente de Asturias en el Botín.

-No tenemos datos concretos de Asturias, lo que sí puedo contar es que en los primeros tres meses de actividad, más de cien mil personas accedieron a las exposiciones y participaron en las actividades del Centro Botín. Y muchas más vinieron a visitar el edificio, subiendo a la azotea para disfrutar de sus vistas o haciéndose 'selfies' por todas partes.

-Sabe que Laboral, el centro que usted dirigió, no vive su mejor momento. ¿Qué le hace falta a Laboral para dar el despegue definitivo? ¿Cuáles son, a su juicio, los males que le acechan?

-El modelo institucional de Laboral es muy novedoso, ya que pretende ser no solo un lugar de exposición, sino también un lugar de producción e investigación. Eso implica el mantenimiento de recursos de producción completa para poder apoyar a los artistas, y eso es algo complicado. En sí mismo, ser pionero es un gran reto, porque es muy difícil promover una institución tan distinta de las demás. Tampoco su ubicación a las afueras de la ciudad facilita la atracción de público. Pero tiene una reputación internacional excelente y una gran trayectoria a lo largo de esta década. También cuenta en la dirección con Karin Ohlenshläger, una profesional de muy alto nivel, con lo que espero que poco a poco vaya calando en el público.

-La Fundación trabaja también en otras líneas: catalogación de obra, becas...

-Lo que ha ido haciendo la Fundación Botín es crear oportunidades para compartir conocimiento, fomentar la curiosidad y así despertar tanto la creatividad como el espiritu crítico, para entender mejor el mundo cada vez más complicado en el que vivimos. De esta manera se crea riqueza para una comunidad, para que sea más dinámica, más ambiciosa.

-Pero el programa tiene ya una larga trayectoria.

-El programa de arte de la Fundación Botín empezó con pequeñas exposiciones que se presentaban en la sede original de Santander: la casa de sus fundadores, Carmen Yllera y Marcelino Botín. Al inicio de los años 1990 otorgó las primeras Becas de Artes Plásticas y organizó las primaras ediciones de Itinerarios, una exposición que destaca el trabajo que los artistas llevaron a cabo durante el ciclo de la beca. Los talleres de verano llegaron más o menos al mismo tiempo, y las exposiciones monográficas del trabajo de los artistas invitados para dirigirlos, también. Asimismo, la Fundación organizó, y sigue haciéndolo, otras exposiciones para contextualizar estas dos líneas de actuación.

-Le dan mucha importancia al dibujo. ¿Por qué?

-La investigación sobre la obra dibujada de grandes maestros españoles empezó hace más o menos 10 años. El dibujo es un aspecto muy íntimo de la obra de un artista y permite de alguna manera acercarse a su proceso creativo aún más. Y parece importante dar apoyo a la investigación académica, ya que también requiere tiempo y muchos recursos. Pero a la vez ha sido una oportunidad para crear las condiciones adecuadas de un acercamiento más amplio al dibujo. De hecho, la exposición de Julie Mehretu tiene dos 'capítulos': Las pinturas monumentales arriba y los dibujos, más íntimos, en las salas donde presentamos los dibujos de Goya, y donde queremos presentar de manera regular dibujos en el futuro.

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