«Nos cuesta pagar la entrada a un museo, pero no gastar en cosas más efímeras»

José Lebrero está al frente del Museo Picasso de Málaga desde 2009. /  J. GALLARDO
José Lebrero está al frente del Museo Picasso de Málaga desde 2009. / J. GALLARDO

Ofrece una conferencia esta tarde en el Bellas Artes sobre las obras contemporáneas de la donación Arango José Lebrero Director artístico del Museo Picasso de Málaga

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Desde 2009 al frente del Museo Picasso de Málaga, José Lebrero Stäls (Barcelona, 1954) es además de un experto en arte contemporáneo un auténtico agitador cultural. Hoy estará en Oviedo para hablar en el Museo de Bellas Artes (19 horas) sobre las obras del siglo XX de la donación Arango.

-¿Qué le parecen las obras donadas?

-En primer lugar, son obras relevantes de los artistas en cuestión, y sirven para hacer un pequeño recorrido por momentos de la historia del arte español de un modo ejemplar y sintético. Desde José Gutiérrez Solana, de quien es la obra más antigua, al bloque dedicado al siglo XX, da muy buena cuenta de una España y unas maneras de hacer muy desconectadas de las vanguardias. Ese recorrido, ya por obras de los 50, 60, 70, 80, 90, recoge situaciones que se dieron en Barcelona, en torno al grupo de El Paso en Cuenca y Madrid, de cómo en España se asumió e interpretó lo que se conoce como arte pop. Cada obra nos ayuda a conocer momentos específico, sobre todo en la pintura, y nos sirve para comprender mejor cómo estos artistas reaccionaron cada uno en su momento y su tiempo. Tiene un potencial didáctico interesante.

-¿Es pues, como dicen otros, la de Arango una colección coherente?

-Cada una de las obras son buenas tarjetas de visita de los artistas en cuestión; tienen calidad y son fidedignas si queremos saber qué pensaba, cómo era el creador que las hizo.

-¿Qué papel juegan este tipo de mecenazgos hoy en día?

-Tenemos que congratularnos de que en la sociedad civil haya habido y haya interés por el arte. Venimos de una situación en la que la administración publica asumió o ha estado asumiendo demasiadas responsabilidades y no disponemos de una ley de mecenazgo adecuada que permita que la sociedad civil contribuya a enriquecer el patrimonio. En un momento en el que los presupuestos públicos para la adquisición de patrimonio cultural se han visto muy disminuidos, es obligado agradecer este tipo de contribuciones y también considerar todo lo que se pueda hacer para facilitar que otros miembros de la sociedad civil apuesten por el arte y la cultura. Esa deseada y tan dificil ley del mecenazgo ayudaría mucho.

-¿Por qué no acaba de concretarse esa deseada ley?

-Respondo con otra pregunta: ¿Nuestro país en democracia apuesta, cree en la prioridad de la cultura, cree que la cultura unida a la educación es una cuestión de estado porque educación más cultura hacen una ciudadanía más formada, con capacidad crítica, con sensibilidad hacia el cuidado del patrimonio? Echo en falta una actitud más decidida, más proactiva, más sensible a estas cuestiones. Las nuevas economías emergentes, India, China o los Emiratos Árabes, además de poner en movimiento y en funcionamiento modelos económicos del siglo XXI, tienen claro que hay que apoyar a la cultura, hay que promocionarla. En un entorno favorable a la cultura somos más libres.

-¿Cómo se logra eso que busca?

-No se trata de hacer ferias de arte o acumular cuadros y abrir museos, sino de poner en marcha políticas culturales bien articuladas, que tengan vida a medio y largo plazo. Los modelos francés, alemán o inglés nos podrían ayudar a comprender formas diversas de promocionar, de creer en la promocion cultural como una expresión de la identidad.

-¿Dónde está el equilibrio entre lo público y lo privado?

-Es un equilibrio inestable, porque vivimos en sociedades inestables. Quizá hay una opinión común de que el Estado es el que tiene la responsabilidad única del cuidado de la promoción, pero eso en sociedades como las que le indicaba no es así. Nos cuesta quiza todavía pagar una entrada para ir un museo y no nos cuesta gastar ese dinero en otras cosas más efímeras. Necesitamos mayor educación para trasmitir que la cultura es un bien común. Es lo que reivindico.

-Pero todavía hay quien mira con recelo al arte contemporáneo.

-Nuestro trabajo en los museos consiste en buscar herramientas para que esa reticencia, ese miedo, aminore, disminuya. Parte de la cuestión tiene que ver con la rutina: si los niños viven, crecen, en un entorno en el que se escucha música, se leen libros, se ven buenas películas, hay bastantes posibilidades de que no lo vean con temor.

-¿Qué le ha parecido Banderas como Picasso?

-Tenemos una vinculación muy estrecha con la serie que se acaba de estrenar. Hay que verla completa, pero el primer capítulo promete. Me consta que lo han hecho con mucho trabajo, no es banal, pero es una serie de televisión que pretende llegar a muchas personas de muchos mundos.

-Dice ahora un estudio que el 'Guernica' no es un cuadro político. ¿Cómo lo ve?

-Ha habido muchas interpretaciones y habrá más. Eso le da un valor añadido. Probablemente no veremos nunca la interpretación definitiva, lo que hará que el cuadro siga vivo y cumpliendo la función de las obras de arte, la de ser máquinas para que pensemos y dialoguemos.

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