Doce de las 33 obras de la donación Arango se quedarán en Asturias tras la exposición

María Ablanedo, Roberto Sánchez Ramos, Alfonso Palacio, Vicente Domínguez y Elisa Collado, con el retablo 'La flagelación de Leonor de Velasco', de la donación Arango, al fondo.
María Ablanedo, Roberto Sánchez Ramos, Alfonso Palacio, Vicente Domínguez y Elisa Collado, con el retablo 'La flagelación de Leonor de Velasco', de la donación Arango, al fondo. / MARIO ROJAS

El Museo de Bellas Artes inaugura el jueves la muestra con las obras cedidas por el empresario y en marzo exhibe medio centenar de piezas del Museo del Prado

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Son 33 las obras donadas por Plácido Arango al Museo de Bellas Artes de Asturias y todas ellas se expondrán a partir del próximo jueves (el viernes para el público en general) en la pinacoteca ovetense. 29 de ellas en el patio y salas aledañas del Palacio de Velarde y otras tres, incluido el impresionante retablo que ya preside el atrio, en el edificio de la ampliación, integradas en la colección permanente.

El jueves será el día en el que el propio Plácido Arango, arropado por su familia y por las autoridades regionales, dé por inaugurada la ansiada exposición de las obras donadas, vinculadas todas ellas a la historia del arte español de los siglos XV al XX, y de artistas como Juan Correa de Vivar, Francisco de Zurbarán o Ignacio Zuloaga. Incluye pinturas de artistas hasta ahora no representados en la pinacoteca asturiana como Diego de la Cruz, Juan de Juanes, Juan Pantoja de la Cruz, Juan de Valdés Leal o Antoni Tàpies, entre otros. Hasta el 22 de julio se podrá visitar y ya se sabe qué pasará con todas las obras una vez concluya el periodo expositivo. Como quiera que la donación se hace en calidad de usufructo vitalicio, 12 de las obras se quedarán en el museo integradas en la colección expuesta y el resto regresarán a manos de Plácido Arango. Lo explicó ayer Alfonso Palacio, el director del Bellas Artes, feliz no solo por esta exposición, sino por un primer cuatrimestre del año que está llamado a ser histórico. Porque el 15 de marzo se inaugura la exposición 'Arte y mito. Los dioses del Prado', compuesta por cincuenta obras en las que se «radiografía la relación entre arte y mito» entre los siglos XVI y XVIII. La Obra Social La Caixa suma fuerzas con las pinacotecas madrileña y asturiana para dar a luz una muestra que presentará obras de Ribera, Zurbarán o Martínez del Mazo en la planta más baja del edificio de la ampliación hasta el 17 de junio.

A la actividad puramente expositiva se suman las conferencias vinculadas a ambas muestras. Javier Portús, José Lebrero y Leticia Ruiz Gómez se encargarán de hablar sobre las obras que componen la donación Arango, mientras que Fernando Pérez hará lo propio con la muestra organizada con fondos del Prado. La Consejería de Cultura ha programado también el ciclo de conferencias 'Parte del arte'.

La programación no se limita a esas exposiciones, porque también incorpora una importante obra invitada, 'El campeón', de Nicolás Soria, una pieza de 1910 procedente de una colección particular.

A todo lo dicho se une un ciclo de cine que lleva por título 'Luces y sombras. Infinito blanco y negro', que proyectará las películas 'Pelirrojo' (Julien Duvivier, 1932), 'Ascensor para el cadalso' (Louis Malle, 1958), 'Celos' (Philippe Garrel, 2013) y 'La sombra de las mujeres' (Philippe Garrel, 2015).

Se mantienen, además, los programas educativos dirigidos tanto a escolares como profesorado, los talleres infantiles y juveniles, las actividades para familia y las visitas guiadas.

Todas las actividades se llevan a cabo en la pinacoteca pese a las carencias presupuestarias y de personal, un asunto que preocupa especialmente y para el que no parece que haya solución a corto plazo. Alfonso Palacio ha reclamado una y otra vez un incremento del personal para las áreas de conservación y para la vigilancia en sala, pero, por el momento, no hay respuesta. El viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, evitó pronunciarse, mientras que Roberto Sánchez Ramos, vicepresidente del Patronato del Museo de Bellas Artes, achacó a las restricciones a la contratación de personal impuestas por el Gobierno central la situación. «Deseo que estas restricciones vayan desapareciendo», apuntó, no sin antes asegurar que se trata de «un problema de Estado» que afecta por igual a todas las administraciones. «El Museo no es ajeno a las reglas que se imponen, es un problema muy serio», subrayó. Pero lo cierto es que con un presupuesto decreciente, el museo ha crecido en tamaño y en visitantes sin ver cómo el personal seguía esa misma trayectoria. Hay dos plazas pendientes del proceso administrativo correspondiente que podría concluir este año, pero no es algo aún definitivo. Así las cosas, asumir la última fase de la ampliación de las obras del Bellas Artes se antoja más complicado: «Ese es un tema de reflexión en el seno del Patronato», apuntó Vicente Domínguez.

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