Golosas creaciones hechas al pastel

Algunos de los autores de 'El dulce mundo de las chuches', ayer, en la Factoría Cultural. / MARIETA

AlNorte acerca 'El dulce mundo de las chuches' a la sala de exposiciones de la Factoría Cultural de Avilés

ANA SOLÍS GIJÓN.

Una original exposición se posó, desde ayer, en una de las salas de la Factoría Cultural de Avilés. 'El dulce mundo de las chuches' es su nombre. Se trata de una muestra que permanecerá abierta hasta el próximo 6 de octubre, en la que se recogen las obras realizadas por los alumnos del colegio Enrique Alonso de la localidad. Esta innovadora idea surge en el marco del XVI Certamen Infantil Asturias Plástica, dentro de la Semana de Arte Contemporáneo que organiza la asociación AlNorte con el apoyo del diario EL COMERCIO.

Casi un centenar de niños se animaron a participar en el taller infantil, que se llevó a cabo desde el lunes hasta el miércoles, dirigido por Diana Coanda. Una pizarra digital con proyección de 'chuches' y la música de Bach, «que con la algarabía de los niños apenas se escuchaba», comentaba con humor Coanda, sirvieron como fuente de inspiración para los 'peques' que, en un lienzo grande y otro pequeño, grabaron sus originales visiones de estos azucarados manjares. «Me pareció muy acertada y cercana al mundo de los niños. Tan solo me encontré a dos que no les gustaba las chuches, pero les fascinaba los colores», bromeaba. Como no podía ser de otra forma, lo hicieron 'al pastel', es decir, utilizando esta técnica pictórica que «es como la cera, pero más fácil de manejar y de difuminar», explicaba.

La Factoría Cultural abrió sus puertas de una forma muy peculiar: repleta de chuches. Multitud de caramelos y piruletas, de todas las variedades y colores, aparecieron rodeando los murales en los que se exhibían las obras de los niños. También colgados del techo, como si de lianas se tratase, y en el suelo, formando un bonito marco alrededor de las dos grandes piruletas que todos en común habían hecho. Allí estaban muchos de estos 'grandes' artistas, que acompañados por sus familiares y amigos, lucían con orgullo sus obras. «Nos divertimos y nos manchamos mucho», decía una eufórica Miriam Fernández. «Lo mejor fue las piruletas que pintamos entre todos», añadía Patricia Reja, ambas participantes del taller.

Un dulce y tentador proyecto hecho con mucho entusiasmo y mucho sacrificio, «sabían que eran para después y todos se guardaban las 'chuches'. Se portaron muy bien», recalca Coanda, del que ya se puede disfrutar en la Factoría Cultural. Como no podía ser de otra forma, los niños se comieron todos los dulces que adornaban la sala, tan solo se pueden observar ya sus dibujos.

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