Luis Feás indaga en la obra de las pintoras silenciadas del pasado

Luis Feás. /  PAÑEDA
Luis Feás. / PAÑEDA

PACHÉ MERAYO OVIEDO.

Si fueran hombres los artistas que dejaron huella privada y poca proyección pública se les llamaría artistas secretos. Así se llamó a Luis Fernández o Aurelio Suárez. Pero cuando son mujeres las que pintaron sin reconocimiento, pese a su buen oficio, lo que hay es solamente sombras y olvido. No hay descripción, ni definiciones para su causa. Para romper con esa realidad, que se ve subrayada en los libros de historia y de manera especial en los de texto, el crítico asturiano Luis Feás se ha puesto a indagar en esos pinceles. En la búsqueda le han salido una treintena de nombres de mujeres que pintaban en Asturias durante el siglo XIX y comienzos del XX, justo antes de la guerra civil. «Unas eran de aquí otras vinieron con sus pinceles a crear en algún momento de sus vidas». Así lo contaba ayer durante la apertura de 'Femenino Plural', un ciclo de conferencias de Espacio Crítico, proyecto que él mismo dirige, y en el que dio una charla sobre esas creadoras, que forman «un catálogo de ausencias».

Entre las que no eran asturianas, pero consolidaron su oficio aquí, está Marcelina Poncela, madre del escritor Jardiel Poncela. «Caso muy singular porque trabajó con la colonia artística de Muros del Nalón, que se convirtió entre 1884 y 1890 en la primera experiencia de pintura al aire libre del país». También destaca Feás a la hija de Martínez Abades, Aurora. Por supuesto a «Carolina del Castillo, una de las más conocidas, que brilla con luz propia por ser de las pocas que se sale del bodegón y las flores y se atreve con algún desnudo». Maruja Mayo, otra de las conocidas se une al grupo «porque estuvo muy vinculada a la vida artística de Avilés». Julia Alcaide, Beatriz Buznego, «una pintora campesina» o Carolina Donati, son solo algunas de las «muchas artistas con las que tiene una deuda la historia».

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