Máquinas de arte y reivindicación

Brigitta Burger-Utzer, delante de la instalación de Valie Export expuesta en el CCAI. /  AURELIO FLÓREZ
Brigitta Burger-Utzer, delante de la instalación de Valie Export expuesta en el CCAI. / AURELIO FLÓREZ

El Antiguo Instituto acoge una instalación sobre el trabajo en las fábricas de Valie Export, que no ha podido viajar a Gijón

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

Con muy poco, Valie Export logra mucho. La instalación que ayer se inauguró en la Sala 1 del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón no son más que cinco monitores repitiendo una misma secuencia: máquinas de coser con unas que agujas se mueven sin descanso. Pero detrás de 'La melodía de cuerdas ininterrumpida / única', que así se titula, hay mucho más. Para empezar, una crítica a la explotación laboral que sufrían las mujeres en las fábricas textiles.

Valie Export (nacida en Linz, Austria, en 1940 como Waltraud Lehner), uno de los grandes nombres del arte europeo no convencional, iba a aprovechar el homenaje que le dedica el FICX en su 55 edición para viajar a Asturias y departir con sus seguidores, pero su delicado estado de salud se lo impidió a última hora. Sí está en Gijón su amiga Brigitta Burger-Utzer, comisaria de la instalación que permanecerá abierta hasta el 25 de noviembre.

El ruido provocado por las máquinas y la repetición en bucle de una misma tarea generan agobio. Eso perseguía la autora cuando presentó la instalación en 1998. Si bien en la original había 37 monitores y en el CCAI solo cinco, «el efecto es el mismo porque están los elementos principales, que son la repetición y la conexión entre los monitores y la realidad a través de la cuerda», apunta Burger-Utzer, para quien el paso de los años -ahora se expone casi veinte años después de la primera vez- no supone tener que mirar la obra con un prisma diferente. «La globalización y la explotación siguen vigentes, si bien no solo la sufre la mujer, también lo que conocemos como Tercer Mundo, que es la mano barata. Por eso la obra sigue diciendo lo mismo», incide la comisaria, «agradecida» al festival y la ciudad por la instalación y la retrospectiva.

«La explotación sigue estando vigente. Ahora también la sufre el Tercer Mundo»

Durante los días de festival, el Antiguo Instituto de Gijón será la casa de la artista, que reivindicó el papel de la mujer y del arte trasgresor y creó escuela. Dos de sus tres largometrajes de ficción y varios cortometrajes se verán este fin de semana. Los largos son: 'The Practice of Love' (1985. Hoy, 19.30 horas) e 'Invisible Adversaries' (1977. Mañana, 17 horas). Su selección también corrió a cargo de Burger-Utzer. «A Valie le hubiese gustado hacer más ficción, pero encontraba mucho rechazo pese a su prestigio internacional y en los años 80 le costaba mucho lograr el presupuesto para firmar ficción. No fue hasta finales de esa década y principios de la siguiente cuando en Austria empezó a tener posibilidades», explica su amiga, para quien el título que se verá esta tarde, que es un thriller que incorpora técnicas multimedia de su obra experimental, sigue siendo totalmente pertinente pues «trata de corrupción y crimen político».

Los cortometrajes que se pasarán hoy, a las 17 horas, «evidenciarán la gran mente teórica que tiene, pues en ellos hace una reflexión estructural más allá de su trabajo en torno al feminismo». Los de mañana, a las 20 horas, resumen sus performances. Se verán desde la primera que hizo en 1966 hasta la última de 2007 en la Bienal de Venecia. Aquí también, Valie Export logrará mucho en muy poco.

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