Japón, contra un marchante asturiano

La escultura de la discordia, una deidad de bronce, plata y coral. / E. C.
La escultura de la discordia, una deidad de bronce, plata y coral. / E. C.

El conde de La Carrera será juzgado por presunta estafa a una delegación nipona | Juan González-Quirós cobró por una pieza de Dalí cuya autenticidad ahora se pone en duda. El coleccionista también le ofreció una escultura de la misma serie al Sporting

A. VILLACORTA GIJÓN.

Un marchante y aristócrata asturiano, Juan Gónzalez-Quirós y Corujo, conde de La Carrera, se sentará este miércoles en un banquillo de la Sección 22 de la Audiencia de Barcelona acusado de estafar a una delegación nipona, a la que alquiló una escultura de Dalí cuya autenticidad ahora se pone en duda.

Todo empezó en 1975. Ese año, Dalí expuso en Japón la obra 'Dios solar emergiendo de las aguas de Okinawa' en homenaje a los soldados caídos en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, una pieza que muestra una deidad fundida en plata emergiendo de un mar broncíneo entre ramas de coral.

La muestra resultó todo un éxito y, en 2006, un grupo de mecenas nostálgicos se propusieron llevarla de regreso al país del sol naciente, objetivo con el que se creó el comité 'Okinawa Dalí Project', que contactó con el dueño de la pieza con la intención de comprársela.

Y ese dueño no era otro que Juan González-Quirós, nacido en Madrid en 1934 aunque trasladado muy pronto a Oviedo, que mantuvo una relación personal con el genio de Figueras y que «es propietario de los derechos de reproducción de sus esculturas», como ayer recordaba a EL COMERCIO su hijo, Juan Quirós. Así que una delegación de japoneses viajó en 2008 hasta el Palacio de Labra, la casona familiar del conde en Cangas de Onís, para cerrar la operación.

Es entonces cuando, según el Ministerio Fiscal, el marchante pide 600.000 euros por la escultura, una cifra que los nipones no están dispuestos a asumir. Así que, a cambio, proponen la alternativa de un alquiler con opción posterior a compra y el trato se cierra por 372.371,35 euros.

Hasta ahí, todo iba bien y la escultura viajó a Okinawa, pero el comité empezó a tener sospechas de su autenticidad después de que, con la intención de adquirir finalmente la obra, el director del Museo de Bellas Artes de Urasoe presentase una fotografía de la pieza expuesta en 1975 que no concordaba del todo con la que estaban alquilando.

En ese momento, los japoneses requieren un informe pericial de la Fundación Gala-Dalí, que certifica que, efectivamente, el color no es el que debe ser, el coral es sintético y las dimensiones de la obra son mayores que las de la auténtica. Y ahora Juan González-Quirós se enfrenta a un juicio junto al agente Akira M. y al experto en la obra de Dalí Eduardo F. G. en el que la Fiscalía les pide un año y medio de prisión por un delito de estafa y una indemnización conjunta por esos 372.371,35 euros que pagó el comité por alquilar la pieza. Una obra que, según el hijo del conde, «es auténtica», ya que «Dalí autorizó nueve copias, de las que se hicieron tres». «Una está en manos de los japoneses, que no quieren pagar y de ahí todo este lío, y otra es propiedad de un coleccionista chino». En cuanto a la tercera, González-Quirós se la ofreció al Sporting y el club rojiblanco intentó saldar con ella sus deudas con la Agencia Tributaria, pero los tribunales dijeron no.

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