El monarca que aborrecía la mediocridad

Un visitante observa el retrato de Carlos III con el manto y el collar de la orden. / FOTOS: PABLO LORENZANA

La Universidad de Oviedo repasa la historia de la Real Orden Española de Carlos III en una exposición | La muestra está organizada por la institución académica y la Real Casa de la Moneda, en colaboración con la Fundación José Cardín

P. A. MARÍN ESTRADA OVIEDO.

'De mi real aprecio' es el título de la exposición que recorre la historia de la Orden de Carlos III a lo largo de sus 250 años de existencia y que desde ayer se puede visitar en la sala de exposiciones del edificio histórico de la Universidad de Oviedo. La muestra organizada por la institución académica y el Museo de la Real Casa de la Moneda, cuenta con la colaboración de la Fundación José Cardín así como de la Maestranza de Caballería de Castilla, y exhibe más de cincuenta piezas originales o facsímiles relacionadas directamente con la distinción creada por el monarca ilustrado en 1771.

La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III es, junto a la Real Orden de Isabel la Católica, la máxima condecoración oficial de nuestro país. Bajo el lema 'Virtuti et Merito' fue instituida por el titular de la corona para distinguir a personalidades que hubiesen destacado por sus acciones en beneficio de la nación y del Rey. Se concede a los presidentes de Gobierno, de las Cortes, ministros y otros altos cargos de las instituciones, además de a ciudadanos relevantes y a mandatarios extranjeros con especial relación de amistad con España.

La exposición que ahora se puede visitar en Oviedo es una selección de la organizada el pasado año en Madrid por el Museo de la Casa de la Moneda con motivo del tricentenario de Carlos III y se completa con un audiovisual en el que se repasa la historia de la Real Orden y la figura del monarca. Entre las piezas expuestas destacan las reproducciones digitales del retrato que en 1787 pintó Mariano Salvador Maella con el Rey vestido como Gran Maestre de la Real Orden y otro de autor desconocido que representa a la futura Isabel II de niña con la banda de la distinción creada por su bisabuelo. Un manto original de mediados del XIX, insignias y collares originales, el último decreto real firmado el 2 de mayo de 1808 antes de los históricos sucesos de Madrid o el firmado por Emilio Castelar en 1873 para suspender la Orden, son otros de los elementos que se pueden contemplar en la exposición, comisariada por el director del Museo de la Real Casa de la Moneda, Rafael Feria, y Alfonso Ceballos-Escalera, vizconde de Ayala, marqués de la Floresta y cronista oficial de Castilla y León.

Felipe VI escogió como fondo un retrato de este rey para dar su mensaje sobre Cataluña

Entre los apartados de los que se compone la muestra hay uno dedicado a la presencia de la Orden en el Principado: el Conde de Campomanes, el Marqués del Real Transporte Gutierre de Hevia, Juan Pérez de Villaamil o Torcuato Fernández-Miranda fueron algunos de los asturianos que la recibieron; también el rector de la Universidad de Oviedo Domingo Álvarez-Arenas y Secades, cuyo retrato pintado por Dionisio Fierros se exhibe en este apartado.

Los dos comisarios de la muestra estuvieron presentes en la presentación realizada en el Aula Magna del edificio histórico de la Universidad de Oviedo, acompañados por el vicerrector de Extensión Universitaria, Francisco José Borge. Antonio Ceballos afirmó que la Orden fundada por Carlos III «forma parte de nuestro patrimonio material e inmaterial» y destacó su vigencia como «distinción en una época en que los méritos no están bien vistos y parece que se prima la mediocridad sobre la excelencia»,una apreciación en la que coincidió Rafael Feria, quien reivindicó la importancia del «régimen premial (representado en la Real Orden) por el que se reconocen los méritos pasados y se estimulan los futuros». De la trascendencia simbólica de la Real Orden de Carlos III, el vizconde de Ayala puso como ejemplos que los colores azul y blanco representados en la banda de honor pasaron a ilustrar las banderas de algunas naciones hispanoamericanas como Argentina o Uruguay. Ambos colores fueron elegidos por el rey ilustrado por ser los de la Inmaculada Concepción, cuyo manto azul salpicado de estrellas sería el elegido para el hábito de la Orden. Ceballos-Escalera relató que el diseñador de la bandera oficial de la Unión Europea Arsène Heitz, confesó en su día haberse inspirado en dicho manto para simbolizar la unidad espiritual del viejo continente.

La exposición con la figura de Carlos III como eje central se inauguraba por la tarde en presencia del rector, Santiago García Granda, un día después de que el retrato del monarca pintado por Antonio Rafael Mengs en el año 1761, presidiera la alocución dirigida a los españoles por el Rey Felipe VI con motivo de la situación en Cataluña.

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