El Museo Evaristo Valle recuerda a Camín en el décimo aniversario de su muerte

Retrato de Joaquín Rubio Camín de Roberto Molinos./
Retrato de Joaquín Rubio Camín de Roberto Molinos.

Inaugura el domingo una exposición con obra de la colección de la fundación cultural en cuya creación participó de forma activa

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929-2007) regresa al museo del que nunca se fue. El Evaristo Valle inaugura el domingo una exposición dedicada al polifacético artista gijonés en el décimo aniversario de su muerte, que se cumplirá el próximo 28 de diciembre. Hasta el 20 de enero habrá oportunidad de recordar quién fue este pintor, fotógrafo y escultor cuya tarea fue clave para poner a funcionar el museo de Somió que rinde tributo a Valle, de quien fue albacea testamentario.

La vinculación entre Rubio Camín y el museo es pues más que evidente y el homenaje, justificadísimo. Para la ocasión, el museo tirará de sus propios fondos, de los trabajos de Camín que atesora y conserva con auténtico mimo, porque con auténtico mimo trabajó el propio Camín para conseguir que la Fundación Museo Evaristo Valle saliera adelante 36 años atrás.

La exposición servirá para mostrar piezas que dan fe de esa íntima relación. Cronológicamente se abre con los bocetos y el retrato inacabado de Valle de 1950, así como los dibujos de Valle yacente que hizo meses después. La estrecha relación que mantuvo con la fundadora del museo, María Rodríguez del Valle, se ejemplifica con el retrato al óleo que Camín inició hacia 1957 y el relieve 'Subida', que le dedicó en 1965. Camín colaboró activamente en el diseño de diferentes elementos ornamentales del museo, como son el cerramiento exterior y la cancela del nuevo edificio. Las maquetas de taller de estos proyectos se exponen por primera vez. La medalla que diseñó para la inauguración del museo también se muestra, junto a la reciente donación de catorce pequeñas esculturas de los noventa.

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