Pablo Armesto lleva su luz a Barcelona

'Estelar', técnica mixta./
'Estelar', técnica mixta.

Su obra participa en una feria suiza y se verá también en Arco, Art Madrid y Just Mad a finales de mes El artista asturiano estrena el día 15 de febrero en la galería Marlborough de la capital catalana

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

El suyo es un arte rabiosamente contemporáneo, que se engarza en fibra óptica, que se sirve del wifi para hacer dialogar obras distantes, pero al mismo tiempo es tan tradicional, tan de siempre como una servilleta repleta de notas, de dibujos, como el lápiz desde el que comienza todo. Pablo Armesto (1970) muestra estos días su obra en una feria en Ginebra, estará en Arco, en Art Madrid y JustMad y el día 15 inaugura una individual en la sede de Barcelona de la galería Marlborough. Su estudio en Villaviciosa es estos días un trajín inmenso, de acabar, de empaquetar, de fotografiar obras para ir de aquí allá.

Ya queda poco para verlo todo montado, para poner fin a un trabajo vocacional que nunca se detiene, pero que desde finales de agosto ha sido muy intenso de cara a la exposición individual de Barcelona. Hay alguna obra de 2016, pero la mayoría son de 2017 y 1018. «La exposición es una reflexión sobre cómo nos enfrentamos a los elementos de la naturaleza, a lo micro y lo macro, al espacio, al cosmos, pero llevándolo a una escala humana, para investigar y profundizar en ella», apunta el artista, que lleva a Barcelona 18 piezas entre escultura, pintura, dibujo, la instalación e incluso la arquitectura del espacio. '... Más que luz' es el título elocuente que agrupa todas esas obras: «Son hibridaciones de las distintas disciplinas que se mezclan y se funden para crear obras con identidad propia», escribe el artista en la presentación de su trabajo, que siempre ha buscado experimentar, dar con nuevos lenguajes, aunque por encima de todo lo que ansía siempre es dar con la tecla de la belleza.

Territorios mestizos

La luz es el elemento fundamental para esas búsquedas por los territorios siempre mestizos del arte, en los que Armesto ha encontrado hueco para las nuevas aportaciones tecnológicas. Y no es que su futuro arte mire hacia la tecnología, no es ese camino premeditado, pero, sin embargo, a Barcelona irá una obra que dialogará abierta y de forma real con otra que estará instalada en Arco. 'Titiland Barcelona' y 'Titiland Madrid' hablarán entre ellas a través de un protocolo wifi, captarán la presencia de personas a su alrededor y se estrablecerá esa comunicación bidireccional. Esta forma de trabajar es para él novedosa. «Es como una estrella, de ahí viene lo de Titiland, porque vemos cómo parpadean».

Llegar a esas piezas tiene tras de sí muchas horas de trabajo. No de oficina, pero casi, en el taller, desde primera hora de la mañana, y sin tener en cuenta si es diario o festivo. Aunque en realidad no solo en el estudio están las musas. «Al final hay muchos dibujos en servilletas, que acaban metidos en libretas, pienso una cosa, la apunto, luego hay que escoger los elementos, los requerimientos técnicos, hay que ir apuntando, investigando». Trabaja con ordenador, con maquetas, en ocasiones con impresora 3D, con fibra óptica, con cables, con madera, con pintura, con espátula, con pinceles, con brochas... «Al final bebes de todo», dice sobre el trabajo en un taller de 250 metros cuadrados, en el que, pese a la tecnología y la electrónica, hay algo que siempre prima: «El componente humano».

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