Pelayo Ortega, nueva pintura, tres travesías

Pelayo Ortega, nueva pintura, tres travesías
'Viaje en bus'.

El pintor que ilustra el aniversario de EL COMERCIO en su cabecera tiene doble cita en Madrid y Nueva York

Paché Merayo
PACHÉ MERAYOGijón

Su obra y su universo creador está en todas las colectivas de grandes nombres con los que la todopoderosa galería Marlborough rompe habitualmente la dinámica de su calendario de exposiciones individuales. Estos días cuelga una de sus potentes piezas monumentales en la sala ovetense HerreroSabadell, en otra cita conjunta ('Intensa'). En febrero fue protagonista en las paredes de Arco, donde alimentó dos colecciones internacionales con otras tantas pinturas de enorme belleza y dimensiones. Pero hace tiempo que Pelayo Ortega no se rodea únicamente de sí mismo. Le toca ahora. En mayo, el día 10, el pintor que recuerda a diario en la cabecera de EL COMERCIO que estamos de 140 aniversario con un joven repartidor de periódicos que da una metafórica zancada desde dentro de la última 'O' hacia el futuro, regresa a las principales paredes privadas de Madrid. En 2019 lo hará también a las de Nueva York. En ambos casos con la firma Marlborough, a cuya nómina pertenece desde hace años.

Pero antes de ambos viajes, otro más hondo. El que hay antes de cada exposición. Lo que el creador de la prolífica generación asturiana de los 50 presenta en unas semanas en la capital es una travesía hacia su propio interior, que es también una mirada hacia el eje de su metafísica pictórica. Así lo asume él, que lleva media vida recorriendo ese camino, y así lo advierte el crítico Enrique Andrés Ruiz, que da verbo a la nueva exposición. Dice en su texto el experto que esos intensos viajes «no sirven a ninguna invitación a partir lejos». El pintor no se escapa, ni pide huidas, lo que hace, explica el crítico, es exhortar a «recorrer la propia maraña del deseo y la inútil ficción de la partida».

El resultado alberga nuevas sorpresas. El realidad, la obra de Pelayo Ortega nunca ha dejado de ser un asombro continuo. Ese que provoca quien no ha detenido nunca la aventura y se renueva, pese a haber logrado el éxito, y no se conforma. 'El rostro triste y el corazón feliz', en clara alusión al encuentro de la dicha en lo más profundo de sí y de su paleta, mientras la superficie permanece algo afligida, es el título bajo el que presenta la nueva cita de Madrid.

También es la sentencia que Enrique Andrés Ruiz, quien ha dado voz a otros creadores asturianos como Miguel Galano y Javier Vitorero, utiliza para encabezar el texto que será publicado con el catálogo de la exposición. Un texto en el que asegura que, después de mil etapas, «estamos quizá ante las pinturas más inclementes de Pelayo Ortega, las menos complacientes, las más ásperas y secas. Las más partidarias de lo real y más intransigentes con su doble imaginario, con su happy end».

En 'El rostro triste y el corazón', que permanecerá en Madrid hasta el dos de junio, Pelayo se centra en la pintura-pintura. Su gran lenguaje. No hay dibujo, ni asomos de escultura. Algo que sí podría albergar el reencuentro con Nueva York en la sala prestigiosa sala de Chelsea, donde estos días todavía muestra su obra otro asturiano, Hugo Fontela, que cierra el próximo sábado su exposición 'Nowhere island'.

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