Primer paseo por la colección Arango en el Museo de Bellas Artes de Asturias

Visitantes a la exposición del legado Arango en el Museo de Bellas Artes de Asturias.
Visitantes a la exposición del legado Arango en el Museo de Bellas Artes de Asturias. / MARIO ROJAS

El Museo de Bellas Artes recibe a los primeros visitantes que acuden a disfrutar de la exposición del año en Asturias

P. A. MARÍN ESTRADA OVIEDO.

Un día después de la apertura al público de la exposición con las 33 obras donadas por Plácido Arango al Museo de Bellas Artes de Asturias sus salas aparecían inusitadamente transitadas. A los curiosos atraídos por el legado del empresario astur mexicano se les unían visitantes de paso por la ciudad que iniciaban su fin de semana adentrándose en la pinacoteca y a quienes sorprendía gratamente la oportunidad de ver la nueva colección. Elena Martínez y Sacha Asensio, barceloneses, se mostraban encantados de poder admirarla en un museo sobre el que no escatimaban elogios: «Tenéis una pinacoteca extraordinaria. En Cataluña no podemos ver algo igual, allí el dinero se gasta en propaganda», afirmaban ante 'La Piedad' de Luis de Morales.

De Barcelona llegaba también el mierense Juan Fernández Zapico: «Suelo venir al museo. Esta vez coincido con la exposición y estoy impresionado», manifestaba frente al 'Nacimiento de la Virgen del círculo' de Diego de la Cruz. Ante otra de las joyas, la 'Santa Ana' de Juan de la Abadía el Viejo, el avilesino Luis López se congratulaba de haber aprovechado el día para visitar el Bellas Artes con su reciente adquisición. «Una maravilla. Me enteré por casualidad y merece la pena», confesaba, antes de completar el recorrido por las salas del Palacio de Velarde. En ellas, el flujo era constante ante obras excepcionales como las firmadas por Zurbarán, Pantoja de la Cruz y otros maestros, y la gijonesa María Argüelles exclamaba en el espacio dedicado al siglo XX: «De Solana a Tapies ¡aquí está toda la pintura moderna!».

En el edificio Ampliación, el 'Retablo de La Flagelación de Leonor' era la pieza más admirada. Carlos Tornero, ovetense en Londres y su amigo Vincent Husk celebraban el enriquecimiento del museo con las nuevas obras: «Ayudarán a redescubrir lo que hay aquí», confiaba el primero. Es el deseo que ayer expresaba el donante Plácido Arango. Su otro regalo a Asturias.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos