«El Bellas Artes me enseñó a mirar»

«El Bellas Artes me enseñó a mirar»
Sergio G. Sánchez hizo de cicerone en el Museo de Bellas Artes. / PABLO LORENZANA

El guionista y director de cine Sergio G. Sánchez participa en SACO guiando una visita por las pinturas que le marcaron en el museo

PACHÉ MERAYO

Tuvieron que pedírselo varias veces, pero, finalmente, el «no» se hizo «sí» y ayer Sergio G. Sánchez (Oviedo, 1973) se convertía en guía de excepción en el Museo Bellas Artes de Asturias. «Es una especie de recorrido sentimental», decía el premiado guionista y director de cine antes de iniciar viaje por la pinacoteca. Y lo es «porque cuando era pequeño había pocos sitios como este donde poder nutrirte de arte. A mí el Bellas Artes me enseñó a mirar y a construir la imagen, que con el tiempo se convertiría en cine». A ese recuerdo, cuenta, se une especialmente una gran obra en formato e historia situada a la entrada del Palacio de Velarde. 'Después de la huelga', de José Uría y Uría, pieza perteneciente a las colecciones del Museo del Prado, inspirada en el paro que, en 1892, protagonizaron los empleados de Talleres de la Compañía del Norte en Valladolid. Al parecer Uría no conoció la escena, «totalmente cinematográfica», y exageró su dramatización. Muy cerca, también en el viejo edificio, otra pieza llama la atención del cineasta asturiano. 'Cuna vacía', de Luis Menéndez Pidal. Depositada en el Museo por Antonio Suárez, también recurre a la temática social, para representar esta vez «el dolor de una familia por la pérdida de un hijo».

Sergio G. Sánchez, que participó con esta singular actividad en SACO (Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo). tenía una larga lista de obras «señaladas», pero el tiempo le arrebató algunas. De hecho le hubiera encantado poder hacer algún aparte ante la nueva exposición 'Arte y Mito. Los dioses del Prado', porque recurren a ese concepto del umbral que tanto le fascina. «Se debaten entre la realidad y la fantasía, la vida y la muerte. Creo que son un perfecto ejemplo de cómo el arte intenta hacer tangible lo intangible, porque tiene desde los orígenes una conexión con lo espiritual».

Sergio G. Sánchez, en un momento de la visita.
Sergio G. Sánchez, en un momento de la visita. / Pablo Lorenzana

Cada trazo de esas obras, y de otras muchas en cuya travesía fue seguido por un nutrido grupo de atentos espectadores, tiene un significado para él. Autor de los guiones de 'Lo imposible', 'El orfanato' y 'El secreto de Marrowbone', su opera prima como director («más de un millón y medio de espectadores y número uno, gracias al boca oreja, el tercer fin de semana tras el estreno»), le esperan cinco nuevos proyectos. «Nada puedo adelantar de ninguno», advierte entre risas, pero al poco hace un guiño deteniendo su mirada ante una pintura de Vaquero Palacios. «Me interesa muchísimo su faceta de artista, pero también la de arquitecto. Sobre todo la huella que dejó en las centrales eléctricas. Es cautivadora». Dicho lo cual contó que su claqueta volverá a sonar sobre suelo asturiano, «precisamente en esas centrales». Grandas de Salime, «uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial de España», Proaza, Aboño o Tanes están en su futuro. Un futuro que, en ese sentido, no sabe si será inmediato. Lo que sí tiene claro es que «nunca» dejará «de aportar esfuerzo al tejido industrial cinematográfico de Asturias». De hecho, «no solo el proyecto que rodaré en las centrales eléctricas de Vaquero, sino otro más se realizarán aquí». En todos, los cinco, «que están sin cerrar definitivamente», será director y guionista. Si alguno contará con la ayuda del oscarizadísimo Guillermo del Toro, que produjo con Bayona 'El secreto de Marrowbone', ya es otra historia. «Tenemos desde hace tiempo una aventura sin cerrar, que sería la tercera parte de su trilogía sobre la guerra civil» ('El espinazo del diablo' y 'El laberinto del fauno' son las dos primeras). La que falta se titulará '3993' y en ella Sergio G. Sánchez firma el guion, «pero ahora Guillermo del Toro sigue con al resaca de los Oscar y, tras 'La forma del agua', tiene otros 20.000 proyectos sobre la mesa. Pero sé que volveremos a encontrarnos».

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