El asturianismo insta a empezar a trabajar en un modelo de oficialidad «amable y progresivo»

El presidente de la Academia, Xose Antón González Riaño, intervino en el Pleno del Ayuntamiento de Gijón. / PALOMA UCHA
El presidente de la Academia, Xose Antón González Riaño, intervino en el Pleno del Ayuntamiento de Gijón. / PALOMA UCHA

La Academia de la Llingua y las asociaciones en favor del asturiano están dispuestas a rebajar sus máximos en busca del consenso parlamentario

MIGUEL ROJO GIJÓN.

Una oficialidad «progresiva», «a la asturiana» o «amable», que se adapte a la realidad sociolingüística de esta región y que, si no logra el consenso, busque una amplia mayoría en el Parlamento regional de cara a la próxima legislatura. Esa es la vía en la que quieren empezar a trabajar ya los colectivos asturianistas una vez que el PSOE confirmase ayer que en su programa electoral para 2019 incluirán que, a través de una reforma estatutaria, el asturiano pueda incluirse como lengua cooficial del Principado junto con el castellano. Después de décadas de espera, no parece que la calma con la que la FSA quiere abordar este asunto les vaya a desanimar en su lucha «por que los que hablan asturiano tengan los mismos derechos que los que hablan castellano en Asturias». Eso sí, dudan si no será demasiado arriesgado esperar a la reforma constitucional y abogan por tener el cambio estatutario ya realizado para cuando se abra el melón de la Constitución.

Xosé Antón González Riaño, presidente de la Academia de la Llingua, explicaba ayer que en estos momentos «se da el consenso social y político para iniciar el proceso de reforma del estatuto hacia la oficialidad, pero entendemos la posición de la FSA-PSOE, que busca no generar fracturas y actuar de una forma eficiente y segura. Desde ese punto de vista podrían inciarse las bases de un acuerdo político amplio y llevarlas a la práctica a principios de la próxima legislatura. No sería dramático esperar un año y medio si el barco llega a buen puerto y se ahonda en esa acuerdo que percibimos», explicó.

Inaciu Galán, de Iniciativa pol Asturianu, es de los que no cree que haya que esperar a la reforma constitucional, «puesto que quizás quede establecido qué lenguas son oficiales y si el asturiano no está en la lista podría ser complicado incluirla luego a través del estatuto». Por eso cree que «hay que empezar a trabajar ya en ello, no podemos renunciar a aprovechar ese momento». En su opinión, «los partidos tienen que tomar la iniciativa de sentarse a negociar una estructura de oficialidad que respete el consenso social». En cuanto al modelo a seguir, es claro: «Debería aplicarse de forma progresiva, a través de la ley de normalización que se apruebe entre todos».

Desde la Asociación Reciella-Families pol Asturiano, Iris Trancho dice que «es de valorar que el PSOE, como partido representativo de una parte importante de las sociedad asturiana, tome esta postura. Lo que es anormal es la actitud que han tenido en los últimos 30 años». En su opinión, debe avanzarse hacia «una oficialidad adaptada a Asturias, sería un error copiar otros modelos. Primero tendría que aprobarse la oficialidad y a partir de ahí concretar legislativamente unos cambios que se adapten a la demanda social de Asturias, que no cree conflictividad social». Añade que «la gente que lo defendemos buscamos la integración; cuando pensamos en cooficialidad el propio término es ya amable, es inclusivo. La falta de amabilidad es el discurso falso de los que están en contra». Desde Reciella mantienen que «en esta sociedad hay grandes prejuicios linguisticos por dos razones: desconocimiento de lo que es una lengua minoritaria, del riesgo que corre y, por otro lado, prejuicios ideológicos. Y que su intención es avanzar «siempre desde la perspectiva de suma, no hablamos de monolingüismo, queremos que nuestros hijos sean más competentes. Además, hablamos del patrimonio lingüístico que Asturias puede aportar al multilingüismo mundial».

Carlos Pulgar, de la Xunta pola Defensa de la Llingua, cree sin embargo que «el espíritu de lo que se aprobó en la FSA es claro» y retrasar hasta después de la reforma constitucional el cambio estatutario no es «del todo ético». Es por ello que desde su formación seguirán trabajando, en principio, «para que se logre el consenso necesario y se apruebe cuanto antes la oficalidad». Eso sí, como desde el punto de vista numérico es necesario el apoyo del PSOE, tratarán de convencerles para aforntar el cambio antes de que se aborde la reforma estatal. «En estas últimas semanas se generó una cierta ilusión y será difícil de asimilarlo para nosotros si al final se pospone 'sine die'», reconoció.

Escritores y músicos como Xuan Bello, Milio Rodríguez Cueto, Chus Pedro y Toli Morilla, que utilizan habitualmente el asturiano, se muestran esperanzados con la ventana que se abre hacia la oficialidad. Xuan Bello, por ejemplo, cree que el PSOE y el PP, sobre todo, «tendrían que pensar ya cómo dar forma a una oficialidad ejemplar no solo para Asturias, sino también para España y para Europa. Una ley justa que garantice los derechos de los que hablan asturiano y gallego de Asturias y que genere un discurso integrador. Tal y como somos los asturianos, una sociedad seriamente vinculada a España con espíritu europeísta». Y ve normal que «el viejo PSOE, con Javier Fernández, Fernando Lastra y Guillermo Martínez, diga que no es el momento» porque el momento, dice, «llegará con la reforma del estatuto de Asturias, que se hará sí o sí». Milio Rodríguez Cueto cree también que «si la reforma estatutaria es en 2021 o 2022, el tiempo puede aprovecharse. Hay una ventana que se abre y deberíamos plantear un modelo de cooficialidad en busca de los máximos apoyos a través de una oficialidad amable, no invasiva con el ciudadano».

El músico Chus Pedro, por su parte, cree que «si Adrián Barbón es coherente, como lo ha sido en su etapa de alcalde en Laviana, el asturiano estará presente en su programa y por fin se podrá normalizar algo que la sociedad civil tiene totalmente asumido». Y Toli Morilla mantiene que «el asturiano no puede ser un arma arrojadiza, es nuestra cultura y es patrimonio de todos».

En definitiva, una esperanza en el horizonte para los defensores de la oficialidad, que están dispuestos a rebajar sus máximos para sumar una mayoría suficiente en el Parlamento asturiano y lograr sus anhelados objetivos.

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