La calle se hace fuerte en Feten

'El carruaje de los sueños' llenó de magia y reunió a decenas de niños en Begoña. /JORGE PETEIRO
'El carruaje de los sueños' llenó de magia y reunió a decenas de niños en Begoña. / JORGE PETEIRO

Veintiún compañías hacen de sus espectáculos animación y reclamo de la feria por distintos espacios públicos de la ciudad

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Un elefante, un tanque rosa, unos broker neoyoquinos elevados sobre zancos caminando por Begoña, carruajes repletos de sueños, tiendas de campaña antibelicistas, penaltis, bicicletas, acrobacias, música, y aquí y allá, niños, padres, abuelos, con o sin paraguas, con abrigo y con bufanda. La Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas (Feten) es por encima de todo un festival de salas; es en ellas donde se desarrollan el grueso de las más de doscientas funciones, pero la calle gana peso, se convierte en ocasiones en reclamo, en escaparate, en sorpresa e improvisado encuentroo con las artes.

Este año en Feten, que hoy llega a su fin, han participado un total de 21 compañías que han ofrecido sus espectáculos en la calle. Son, excluyendo los pequeños pases de 15 o 20 minutos en diferentes caravanas, 35 funciones. O lo que es lo mismo, unos seis pases diarios, que itineran por la calle Corrida, que se instalan en el kiosco de música de Begoña, que se mueven por la plaza del Parchís. «Cada vez hay más alternativas de calle, desde instalaciones fijas al teatro sobre ruedas, una tendencia muy en alza», apunta Marián Osácar, directora de la feria, sabedora de que la calle es sinónimo de ambiente, que la ciudad se anima al ritmo que marcan estas compañías que incluso tienen premio propio en el palmarés.

«El teatro de calle tiene la magia de que hace confluir a un gran número de personas de manera espontánea y eso genera animación y participación», señala Osácar. Y si llueve, se espera a que escampe o se saca el paraguas. Es curiosa la diferencia entre el norte y el sur con esto del agua. De hecho, los artistas que llegan desde más abajo aún se siguen sorprendiendo de que el público asturiano no eche a correr ante un chaparrón. «Les llama mucho la atención y al mismo tiempo les motiva que el público se quede».

Esto es Asturias y si llueve se busca refugio, pero es que, además, como la feria es extensa, se intenta que las compañías tengan pases durante varios días para que todas puedan tener su hueco y mostrar su arte, con sol o sin sol, en seco o sobre mojado.

Porque en realidad el sol sale cuando se alza el telón y comienza el espectáculo, que no requiere pasar por taquilla y que, aunque los espectáculos de calle tienen su propia identidad y vienen tras de sí con el aval de muchísimo trabajo previo, no dejan de ser un reclamo importante. «Son correa de transmisión, dan visiblidad a la feria, y hay quien pasa por allí, y al final se acaba animando a entrar en el Teatro Jovellanos o a ir a otras funciones». Pero, quede claro, ellos tienen su propio protagonismo, por mucho que sean indiscutibles dinamizadores de una ciudad que a partir de mañana ya comenzará a echar de menos a Feten. Ayer, en la calle, se pudo ver a Alauda Teatro con 'Cristóbal Purchinela' en el kiosco de música, a Miguelillo y 'Felicia, la mujer sin cabeza' en la plaza del Instituto, a Roca Suárez y 'El penalti más raro del mundo' en la plaza del Seis de Agosto, al 'Tanque Gurugú' de Asaco Producciones en la calle Corrida y a 'El carruaje de los sueños de Andersen' de Ángeles de Trapo en el paseo de Begoña.

Hoy, día de palmarés, despedida y cierre, no faltará la animación en la calle. Eso sí, el punto y final a la feria lo podrá Nacho Vilar Producción en el Teatro Jovellanos con 'El flautista de Hamelin'.

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