'El cantor de México', un gran espectáculo en colores 'kitsch'

En el centro, Emmanuel Faraldo.
En el centro, Emmanuel Faraldo. / MARIO ROJAS

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

'El Cantor de México' fue uno de los grandes éxitos de la opereta francesa que encumbró en los años cincuenta al cantante vasco español Luis Mariano. A principios del siglo XXI, Emilio Sagi adaptó y recuperó para el Châtelet, el teatro parisino escenario de los triunfos de Luis Mariano, apodado 'El príncipe de la opereta', este viejo título con música de Francis López, que ayer llegó al Campoamor entre plumas y oropeles, en una brillante inauguración de la XXV Temporada. El teatro, lleno, aplaudió generosamente cada número de una obra que propicia la diversión. La compañía dedicó esta función a la memoria de Elena Herrera, la directora que tantas veces se había subido al atril en ese mismo escenario, fallecida recientemente.

El hilo argumental de 'El Cantor de México', algo retocado por Emilio Sagi respecto al libreto original de Féli Gandera y Raymond Vincy, narra las peripecias del rodaje de una película en México, en la que nacerá una gran estrella del Séptimo arte. Emilio Sagi dota a la escena de un cierto desbordamiento del preciosismo kistch. Emmanuel Faraldo -un poco justo de volumen- y Rossy de Palma, que estuvo divertidísima en el escenario, se llevaron grandes aplausos.

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