«De cara a los centenarios, con las obras en Covadonga vamos tarde, mal y nunca»

«De cara a los centenarios, con las obras en Covadonga vamos tarde, mal y nunca»
Andrés Martínez Vega, en Infiesto. / JUAN GARCÍA LLACA
Andrés Martínez Vega, historiador

El coordinador del ciclo del Ridea sobre el Real Sitio llama a «aprovechar las efemérides, porque nos jugamos mucho»

A. VILLACORTA OVIEDO.

El piloñés Andrés Martínez Vega es historiador, profesor del IES de Infiesto, cronista oficial de Piloña y subdirector del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), donde coordinará, a partir de hoy mismo, el quinto ciclo de conferencias sobre los centenarios de Covadonga, titulado 'Reginae nostrae montibus' y que abrirá el historiador Javier Fernández Conde, a partir de las 19.30 horas, en la sede del Ridea en la ovetense plaza de Porlier, con la ponencia 'Covadonga: realidad y mito'.

-¿Cuánto hay de realidad y cuánto de mito en Covadonga?

-Más que de mitos, me gustaría hablar de aspectos legendarios de Covadonga, que es bueno separar de la historia, como la aparición de la Virgen.

-¿Todavía esconde muchos secretos para los asturianos?

-Sí. Sigue siendo un saco de posibilidades y de enfoques. Es un centro de espiritualidad muy importante y tenemos grandes lagunas a la hora de saber qué ha significado Covadonga en ese plano porque no deja indiferente a nadie. Ni a los practicantes ni a los que lo son menos, ni a los católicos ni a los ateos. Vincula a todo el mundo. Y, sobre todo, a los asturianos. La Santina es intocable.

-¿Está por encima de la religión?

-Desde luego. Es el símbolo por excelencia de Asturias y tiene un significado especial. Por eso a mí me parece que la celebración de los centenarios es muy importante, porque pone de manifiesto el significado especial que tiene y nos permite exportar nuestro símbolo por excelencia. Los asturianos, si somos conocidos internacionalmente, lo somos sobre todo por Covadonga, un símbolo que da la vuelta al mundo. Así que esta conmemoración nos tiene que servir para poner de manifiesto la riqueza histórica del Principado y su extraordinario entorno natural. Tenemos que aprovechar la efemérides porque nos jugamos mucho.

-¿Nuestro conocimiento de los hechos históricos es, muchas veces, superficial?

-Ciertamente. De todas estas cuestiones como el Reino de Asturias, dentro del sistema educativo no se ve prácticamente nada. Y, respecto a los contenidos que quedan en manos de Asturias, tampoco hay un gran interés. Pero esto no es un problema de ahora. Es un problema de siempre, porque yo veo que hay mucha gente que ni siquiera conoce los espacios físicos de Covadonga.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, tú les hablas a muchas personas de la Colegiata de San Fernando, que es una obra arquitectónica magnífica, y no la conocen. A mí me encanta su intimidad y su silencio. Es una de las entrañas de Covadonga que están sin descubrir para el gran público, un espacio que te traslada en el tiempo, cósmico, especial. Y, posiblemente, sea porque está alejado de los grandes movimientos de peregrinación. La gente conoce la Cueva o la Basílica, pero nada más. Y con los tesoros que se encuentran en el museo ocurre lo mismo. A Covadonga se va a ver a la Santina, pero es mucho más. Son mil años de historia y habría que empezar por ahí: por difundir entre los propios asturianos su valor.

-¿El programa institucional diseñado para los centenarios es lo suficientemente ambicioso?

-En principio, el programa institucional me parece amplio y complejo porque aborda muchos saspectos, suma a muchas instituciones e incluso pretende unir puntos importantes de Asturias como la Catedral y Covadonga. Está bien planteado, pero, claro, tendrá que llevarse a cabo.

-Sin embargo, hay algunos elementos bastante deteriorados y las obras de la explanada se han pospuesto para después del verano.

-Ya se sabe que los asturianos, como los españoles en general, vamos tarde, mal y nunca. Es posible que todo se pudiese mejorar y sería bueno que las cosas estuviesen más a punto, porque esto no es una efemérides cualquiera, sino que puede tener un carácter internacional y dar la vuelta al mundo. Es algo raro, pero las infraestructuras escapan a las posibilidades de los que tratamos de colaborar.

-¿Ha habido mucho manipulación ideológica en torno a Covadonga?

-Por muchas partes. Pero en cualquier hecho histórico hay controversias y su interpretación está guiada por pautas ideológicas.

-Acuérdese de aquella profesora catalana que aseguró que las crónicas musulmanas justifican que no conquistaran Asturias porque era «poco botín, una franja en la que poco más había que unos rebaños de cabras».

-De las barbaridades de los catalanes vale más olvidarse. Desde eso a que el Románico que tenemos en Cangas del Narcea es un Románico catalán. Yo me quedo sin palabras ante esos disparates.

-Y que el «mito de don Pelayo» fue construido «para presentar a España como defensora de la Iglesia católica».

-En Covadonga, querámoslo o no, empezó un movimiento reconquistador que ha hecho no solamente una España distinta, sino una Europa distinta. Veámoslo como lo veamos, las cosas son como son. Y, a partir de Covadonga, la historia de España y de Europa cambió.

-¿Si Covadonga fuese Montserrat, estaría mejor vendida?

-(Risas). Hombre, por supuesto. Eso lo tengo claro.

-¿Es hora de que venga la princesa Leonor?

-No me parecería mal. La Casa Real, ya desde la Edad Media, siempre estuvo vinculada a Covadonga. El afianzamiento real lo buscaron ya monarcas como Alfonso X y el hecho de haber traído los restos de Pelayo en el siglo XIII no fue más que reafirmar esa vinculación. Así que es posible que los asturianos echemos en falta que la Casa Real esté. Los invitamos a venir a los centenarios, como a todos los asturianos, pero, claro, ellos son personas cuya presencia implica más responsabilidad.

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