La casa de Jovellanos reordena su colección

Una vista general de la planta baja del museo. Arriba, tres aspectos de la zona reformada.
Una vista general de la planta baja del museo. Arriba, tres aspectos de la zona reformada. / JORGE PETEIRO

Se añaden cuadros de Evaristo Valle y Nicanor Piñole y se rescatan de la colección obras como la emblemática 'Danza prima' de Luis Pardo o 'Costa cantábrica', de Moré El museo gijonés aprovecha la reforma de la planta baja para modificar su discurso expositivo

MIGUEL ROJO GIJÓN.

La que se acaba de llevar a cabo en el Museo Casa Natal de Jovellanos de Gijón es, seguramente, la segunda renovación más importante después de la realizada hace unos años, que consistió en cubrir el patio central para integrarlo dentro del museo y utilizarlo como salón de actos. Ahora, con motivo de las obras de reforma realizadas en la sala de la planta baja -consistentes en el cambio del pavimento anterior para sustituirlo por uno de madera, mucho más acogedor-, también se ha remodelado el montaje de la colección permanente. El objetivo es cambiar el discurso expositivo para ofrecer al visitante una lectura más dinámica, introduciendo elementos además necesarios para entender el arte asturiano de mediados del siglo XIX y principios del XX, en los que se centra sobre todo el equipamiento.

Así, las obras 'La muerte del poeta' y 'Retrato de la mujer de la mantilla', de Evaristo Valle, y el retrato que Piñole le hizo a uno de sus primos, los tres procedentes de los fondos del museo, salen a la sala de exposiciones para buscar miradas. «Queremos crear una relación más dinámica entre ambos autores», explicaban desde el museo. También interactuarán estos cuadros con otros de Sebastián Miranda y José Ramón Zaragoza.

Junto a las tradicionales obras de Juan Martínez Abades y Ventura Álvarez, también es nueva en la plaza la emblemática 'Danza prima', de Luis Pardo, la obra 'Costa Cantábrica', de Mariano More, y el extraordinario 'Retrato de Teresa Gallego', de Fernández Balbuena, obras que muestran «la adopción en Asturias de los presupuestos de la modernidad, del retorno al orden que se dio en los años 30, consistente sobre todo en una depuración formal».

La unión de arte e industria también se hace evidente en los dos jarrones de la fabrica de vidrio La Industria, decorados por Arturo Truan, que se han instalado en dos vitrinas centrales. Además, en el corredor se muestra una selección de obra de Antonio Suárez y Orlando Pelayo. Una renovación que permite al museo alcanzar un total de 113 obras expuestas.

Pero la Casa Natal de Jovellanos es mucho más que una sala de exposiciones. Entre sus fondos se cuentan 5.917 obras y la Biblioteca, que desde 1991 es también Centro de Documentación, acumula 22.000 libros, una hemeroteca con más de 20.000 entradas, folletos y miles de fondos documentales y bibliográficos especializados en el patrimonio artístico asturiano y en Jovellanos.

El museo recibe unos 45.000 visitantes anuales, 15.000 en los meses de verano. Además, a las actividades paralelas, en lo que sus responsables llaman el 'museo social', acuden cada año unos 300 adultos y alrededor de 800 niños, que participan en los talleres conjuntos con el Museo Nicanor Piñole. Así, tras la reciente reforma, la Casa Natal de Jovellanos confía en seguir creciendo y cambiando, para que turistas y gijoneses sigan visitándolo.

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