La cebolla que arrancó aplausos

Tatiana Suárez y Daniela Hevia junto a sus compañeros de Las Escuelas Blancas. A la derecha, alumnos del colegio público Fozaneldi en el patio de butacas. / FOTOS: ALEX PIÑA

'Los magos de las palabras' encandila a cerca de mil escolares en el Filarmónica

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Las risas y los aplausos son los medidores oficiales que evalúan si una obra de teatro gusta o no gusta. Durante la representación de 'Los magos de las palabras: Miguel y Federico', ayer en el Teatro Filarmónica, las palmas y las carcajadas resonaron con fuerza. Lo hicieron durante la función y lo hicieron, cómo no, cuando el telón se cerró.

Casi un millar de escolares acompañaron a Factoría Norte que estrenaba en el teatro carbayón esta obra patrocinada por el Aula de Cultura de EL COMERCIO en colaboración con el Ayuntamiento. Y había dos protagonistas de excepción: Miguel Hernández y Federico García Lorca.

Los alumnos, de trece centros escolares de la ciudad, llegaron con la lección aprendida. «Yo sé mucho acerca de Lorca. Era un poeta», apuntó Teresa Herrera que estudia sexto de Primaria en los Dominicos. De Miguel Hernández, Teresa no conocía ni su obra ni su figura pero le puso intención: «De él no sé nada pero me gustaría descubrirlo porque me encanta el mundo de los libros», se excusó. La oportunidad la encontró en esta obra, dirigida por Carmen Gallo, que encajó a la perfección la dificultad de trasladar los textos de Lorca y Hernández a un público cuya media no superaba los once años.

La conexión entre los actores y los pequeños fue inmediata. 'La tarara' de Federico García Lorca se llevó las primeras carcajadas. Los pequeños no se cortaron y acompañaron con sus voces, a modo de coro, y sus palmas a Enrique Dueñas, Javier Arboleya y Paula Mata, que irrumpieron en el escenario como tres actores de la legendaria 'La Barraca'. Actores que se pusieron en la piel de Federico García Lorca y de Miguel Hernández para traer al presente las historias que estos dos grandes literatos convirtieron en gritos de libertad. Todo conectado a través de poesías hechas canciones. 'La nana de la cebolla' fue el ejemplo perfecto. La voz de Francisco Dueñas, en su papel de Lorca, y de Paula Mata que hacía de narradora, pusieron la música a uno de los poemas más desgarradores de Hernández.

Los escolares no dudaron en ejercer de auténticos críticos teatrales. «Me gustó mucho porque tocó todos los sentimientos a la vez», afirma Miriam García, de sexto de Primaria del colegio Dolores Medio. Casualmente, los escolares de este centro mostraron su predilección por la figura de Miguel Hernández, tanto es así que se arrancaron con una estrofa del poema que dedicó a su hijo: «Al octavo mes me ríes con cinco azahares, con cinco pequeñas ferocidades», recitaron a coro. «Nos quedamos con Hernández porque nos gusta más». Fue la excepción, porque la figura de Lorca estaba en la boca de todos. Eso sí, después de la función a los escolares les quedó claro que Hernández y Lorca son 'Los magos de las palabras'.

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