El Comercio

Ribadedeva en Corto vuelve a los jardines de la Casa de Piedra

Estrella Morente, en 'Caen Piedras del Cielo', de R. Robles Rafatal.
Estrella Morente, en 'Caen Piedras del Cielo', de R. Robles Rafatal.
  • El XI Festival Nacional de Cine abre hoy su edición número 11 al aire libre con un cartel de 19 títulos que se podrán ver hasta el jueves

El Festival Nacional de Cortometrajes al Aire Libre, que ya empieza a tener nombre propio fuera de Asturias como el Ribadedeva en corto (REC), vuelve hoy a poner luces de cine sobre los jardines de la Casa Municipal de Cultura, la conocida Casa de Piedra.

«Nuestro certamen se ha convertido en una parte notable de la agenda cultural asturiana y ya hace tiempo que los aficionados lo esperan con ganas». Habla así un más que entusiasta Javier Sampedro, su director desde la primera edición. Lo hace, además, asegurando que, entre quienes acuden a la cita, abierta bajo las estrellas hasta el próximo jueves 20, «empieza a haber ya un cierto sentido crítico, una mirada algo más entendida que cuando empezó en 2004».

Cumple el REC este año su undécima convocatoria, tras ser engendrado al amparo de la muestra cinematográfica local de la Casa Municipal de Cultura Casa de Piedra, celebrada, precisamente, hace once años. Desde entonces a ahora, no solo han cambiado, como dice Sampedro, las expectativas del público, que cada vez es más numeroso y más exigente respecto a la calidad de las proyecciones. También es ya un hecho consolidado la respuesta de quienes se dedican al mundo del cine. De los poco más de 60 cortometrajes que el primer año llegaron a las dependencias del Ayuntamiento de Ribadedeva, donde se fragua el festival, se ha pasado a los más de 300 recibidos desde el mes de mayo para la inminente edición.

Los mejores, a tenor del comité seleccionador, se proyectarán durante dos días, hoy y mañana. Cada jornada, ocho títulos. Los primeros mostrará sus créditos a las diez y media de la noche. El resto se verá después.

El jueves será una jornada para recuperar a los ganadores y entregar los premios. El de mejor cortometraje de ficción, el de mejor interpretación (que no hace distingos de género) y el de mejor cortometraje asturiano.

Cada uno tiene su pequeña bolsa económica. Pero el «premio gordo», el de la mejor película, se llevará una figura en cerámica que rinde homenaje a Manuel Noriega. De hecho, a la estatuilla, concebida en la pasada edición, se la conoce ya como el cariñoso apelativo de 'Manolín', en tributo al que fue «actor y director de cine de notable importancia», que, como recuerda Javier Sampedro, «trabajó en los años treinta y cuarenta en Hollywood, pero, sobre todo, dejó una huella especial en México», donde murió hace 53 años.

Nació Manuel Noriega en Colombres en 1872 y la historia le trata como una de las figuras pioneras de la industria cinematográfica mexicana. Es conocido por las películas 'Subida al cielo' (1952), 'El pobre Valbuena' (1917) y 'La barraca (1945)'.

Recordar a 'Manolín' es una de las metas del Ribadedeva en Corto, pero el objetivo más evidente es poner en pantalla grande los trabajos de los cortometrajistas nacionales, muchos de los cuales invierten su talento, dinero y esfuerzo en una obra que, «de no ser por festivales como este», apunta su director, «no verían nunca la luz o, al menos, tendrían pocas oportunidades de exhibición».