El Comercio

Mercedes Sampietro, antes de recoger su premio.
Mercedes Sampietro, antes de recoger su premio. / JOAQUÍN PAÑEDA

«En el cine no hay papeles para mí»

  • Mercedes Sampietro, actriz

  • La veterana intérprete recogió el Premio Mujer de Cine en la gala de clausura del FICX

Recoge el Premio Mujer de Cine lamentando su no elegido alejamiento del séptimo arte por razones de edad. Mercedes Sampietro (Barcelona, 1947), dama de teatro, cine y televisión, nombre imprescindible de la interpretación en España, lamentaba también no tener más tiempo para pasearse y disfrutar del Festival de Cine.

¿Han cambiado mucho las cosas para las mujeres en el cine desde que usted empezó hasta hoy?

Yo creo que en general el cine está más difícil para todo el mundo. Y las mujeres comparativamente siempre salimos perdiendo. Supongo que hay un aspecto más fácil, porque los soportes han cambiado, ahora se emplea el digital, y eso ha facilitado las cosas. Claro que en verdad le diré que yo llevo desconectada del cine mucho tiempo porque no hay cine para mí. Poco puedo contar de cómo está la situación porque nada hago, exceptuando la película que rodé en agosto del año pasado, la primera de Miguel del Arco, 'Las furias'. Aquello fue un caramelo, un regalo, al cabo de mucho tiempo sin hacer cine. Agradezco este premio infinito, me encanta, ojajá pudiera seguir siendo mujer de cine, pero es que no hay papeles para mí.

¿Está dolida por ese olvido de la gente del cine?

No es dolida. Me parece que es injusto, un desperdicio, una pena que la profesión no sea más fuerte, que no haya más industria. Pero esto es lo que hay. Creo que el cine tiene la obligación, como todas las artes en general, de explicar la realidad. Y hay mujeres de 30, 50 y 60, esto de que por sistema no haya papeles para mujeres de cierta de edad y sin embargo para hombres sí... No es que esté dolida, pero me parece tremendo.

Usted ha trabajado con muchas directoras.

Sí, con cinco de las grandes directoras de este país, Gracia Querejeta, Patricia Ferreira, Judith Colell, Josefina Molina y Pilar Miró.

¿Y se advierte diferencias a la hora de hacer cine entre ellas y ellos?

No. He trabajado con directores delicados con un punto de vista minucioso y explicando muy bien el mundo de una mujer. Los directores que mejor han retratado la historia de la mujer son hombres. Sí he notado en el trato un compincheo común, pero es en el plano personal, en el trabajo, no advierto nada.

Es una mujer de cine, de teatro y de televisión. ¿Se preparan de forma diferente los papeles?

La búsqueda del personaje es la misma. Lo que cambia es el soporte, y eso hace que se trabaje de una manera distinta, pero al personaje hay que entenderlo y darle la mayor veracidad posible. La televisión es una gimnasia perfecta, te obliga a ir muy rápido, el tiempo te da la explicación del personaje; en el cine tienes más tiempo, hay posibilidad de realizar ensayos, es de otra manera, y en el teatro hay mes y medio para estudiar, reflexionar, hablar, para el trabajo de mesa, para ir poco a poco.

¿Estómago, corazón, cabeza? ¿Qué pone usted a la hora de componer un personaje?

Soy muy de intuición, de sensaciones. Los personajes los nutro con el tiempo. Me cuesta muchísimo explicarlo.

¿En qué líos anda metida? ¿Qué proyectos tiene?

Llevo seis años haciendo una serie en Barcelona que solo se ve en Cataluña, así que estoy un poco desaparecida. Empezó para dos temporadas y sigue, y voy alternándola con cosas de teatro y recitales de poesía, que me gustan muchísimo. Lo próximo que tengo pendiente es una obra de Mercè Rodoreda, en el Teatro Nacional de Cataluña, que dirige Sergi Berbel y se estrenará en febrero.