El Comercio
Daniel Albadalejo.
Daniel Albadalejo. / RAFA GUTIÉRREZ

«Si hubieran existido las redes sociales, Lope y Tirso trolearían a Shakespeare»

  • Daniel Albadalejo, actor | «Los villanos ingleses son para quitarse el sombrero; los nuestros, para ponerse la armadura y el casco», afirma el actor que hoy actúa en Avilés

Se estrenó en Almagro y hasta esta noche esta joyita con sabor y saber del Siglo de Oro no ha vuelto a ver la luz escénica. Hoy renace en el Off del Niemeyer (20.30 horas) con un solo actor, Daniel Albadalejo (Cartagena, 1971), en escena dispuesto a meterse en muchos pellejos. Y todos malos, muy malos. 'Malvados de oro' recopila personajes de Calderón, Lope y compañía y los pone juntos sobre las tablas en un monólogo compuesto sobre una dramaturgia de Jesús Laiz con dirección de José Bornás. El comendador Fernán Gómez, Laurencia, Basilio rey de Polonia, Segismundo, Semíramis, el duque de Ferrara y el anticristo se dejarán ver y odiar en Avilés.

-¿Qué tienen los malos que tanto gustan a los actores?

-Siempre son los más atractivos, los más divertidos para un actor. Es estar al borde del precipicio. Desde el punto de vista de la interpretación hacer varios personajes malvados me parece que sirve para conocerte a ti mismo.

-¿Y qué ha descubierto?

-Que todo el mundo tiene varios lados malos.

-Parece que esta función tiene tras de sí muchos años de cocción.

-En 1998, cuando yo estaba recién llegado de Murcia a Madrid, vi al maestro Steven Berkoff haciendo los villanos de Shakespeare en el Teatro de la Abadía. Me pareció un monólogo maravilloso, y al salir pensamos por qué no apostamos por una historia así aquí. En 2017, unos cuantos años después, lo retomamos José Bornás y yo, Jesús Laiz nos presentó una versión, hicimos una selección de villanos y lo sacamos adelante.

-¿Han cambiado los villanos o siguen siendo los mismos?

-Lope, Tirso, Calderón y Ruiz de Alarcón planteaban situaciones en las que se advierte que no hemos cambiado tanto. Lo que pasa es que el malvado de hoy en día es más sofisticado que el del 1500.

-¿Y nuestros malos son mejores que los ingleses? ¿Cómo saldría parado el Siglo de Oro versus Shakespeare?

-¡Madre mía! Nosotros en esto damos caña a los ingleses, hacemos una especie de marcador España-Inglaterra, dándoles caña a Hamlet, a Lady Macbeth, y España gana por goleada. Si hubieran existido las redes sociales, Lope y Tirso trolearían a Shakespeare.

-¿Y quién tendría más seguidores en Twitter?

-Los nuestros. El villano inglés es para quitarse el sombrero; los nuestros, para ponerse casco y armadura.

-Da la sensación de que se lo está pasando pipa.

-Sí. Es un recorrido que no deja títere con cabeza y todo está hilado por un narrador que incluso se ríe del propio malvado, entra y sale, juega con el público. Y el público se lo pasa muy bien.

-También es mucha la exigencia actoral.

-Sí, requiere estar en escena solo, interpretar a personajes femeninos, entrar en el alma de la mujer y contar lo que ocurre después de una violación, como le sucede a Laurencia, o la historia de esa reina que secuestra y suplanta a su hijo para reinar, o las de esos grandes malos, como Fernán Gómez y Basilio y Segismundo, el duque de Ferrara... Y luego está el anticristo de Ruiz de Alarcón, es una joya que recuperamos, se estrenó en el siglo XVI y no se ha vuelto a representar.

-En definitiva, un reto.

-Es un reto gordo, bonito y apasionante. Es un espectáculo de sesenta minutos en el que tratas de que la gente pase un momento divertido o trágico, y que entienda que forma parte de nosotros ser malvado.

-¿Algún malvado favorito?

-Todas las historias me parecen apasionantes, pero me quedo con Basilio y Segismundo. El padre, al nacer Segismundo y morir su esposa, entiende que el niño viene a quitarle el puesto y lo encierra en una cueva. Es un plan meditado desde antes del nacimiento. Y hay que ser muy hijo de puta para hacerle eso a tu hijo. Todas las historias son tremendas: el duque de Ferrara planea matar a su mujer y su hijo por una honra perdida, y la burrada es que sea el hijo el que mate a su madre. El anticristo viola a su madre y la asesina después de saber que es el hijo de su abuelo y su madre... Y esto en el siglo XVI... Imagínese al público de entonces viendo al demonio violando a su madre.

-Pues igual había menos censura que ahora...

-Pues sí. Te das cuenta cómo vamos para atrás. Estaban más avanzados en pensamiento que lo que vemos en las noticias últimamente, con el autobús de Hazte Oír o la drag queen de Gran Canaria.

-¿El concepto teatro clásico sigue generando reticencias?

-Chavales que no han visto teatro piensan 'menudo coñazo' y al ver que les están hablando en verso, sí, pero cuando se lo está diciendo un tipo de hoy en día, al que conocen de la tele, se quedan sorprendidos. Eso es también muy chulo. Y ese es un poco nuestro curro, no solo hacer el show, que la gente pague y se vaya. Nuestro oficio es que esté activa, que sean valientes de entrar a un teatro.

-Citaba la tele. ¿Qué da y qué quita?

-La tele te da popularidad y tiene muchos lados buenos, la gente te conoce y llena la sala, pero en el teatro encuentro una especie de fuente de libertad. Quizá es que me estoy haciendo mayor. Me encanta el contacto directo con el público y girar me apasiona.

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