«El acoso y el abuso de poder ocurren en todos los ámbitos, no solo en el cine»

Isabel Coixet, antes de recoger el Premio Mujer de Cine. /  DANIEL MORA
Isabel Coixet, antes de recoger el Premio Mujer de Cine. / DANIEL MORA

Isabel Coixet, premiada con el Mujer de Cine en el FICX, reivindica la igualdad para las creadoras en su profesión

P. A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

«El pasado para mí es un trampolín, no un sofá. Pienso poco en él y prefiero tener la impresión de que siempre estoy empezando». Así afirmó sentirse la cineasta Isabel Coixet ante la perspectiva de mirar hacia su trayectoria al recibir un premio como el que ayer le entregó el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) en su gala de clausura, el Mujer de Cine. La realizadora barcelonesa no es persona a la que le guste «dormirse en los laureles, sobre todo porque nunca sé donde están para poder hacerlo», confesó con humor antes de la gala.

Con idéntica ironía acogió el premio: «Me parece bonito ser Mujer de Cine, es mucho mejor que ser 'mujer de fulanito, de alguien'», dijo ante los medios en una comparecencia en la que tuvo ocasión de pronunciarse, ya en serio, sobre asuntos que no admiten frivolidades, como el de la violencia ejercida contra las mujeres, el acoso, el abuso de poder o la invisibilidad como creadoras que sufren en ámbitos como el del cine. Coixet ha dedicado múltiples trabajos y participado en campañas de sensibilización ante esta problemática y ayer mismo se sumaba al acto institucional en el Paseo de Begoña de Gijón con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género.

Precisamente sobre las denuncias de conocidas actrices de Hollywood a productores y directores por haber padecido sus agresiones machistas se pronunció la cineasta: «Que hable Gwyneth Paltrow siempre parece más relevante a que lo haga una cajera del DIA, pero el acoso, el abuso de poder, ocurren en todos los ámbitos», señaló para recordar otros espacios en los que se manifiesta esta realidad. «Esto tiene que servirnos a todos para saber lo que está pasando, hablar claramente sin tapujos, sin miedos, pero sobre todo a mí lo que me importa es cuántas películas dirigen mujeres, cómo nos pagan, en qué gueto estamos en la historia del cine». No rehusó a citar nombres como los de Kevin Spacey o el productor Harvey Weinstein. «Antes de presentarle un proyecto mío a 'Harvey Manostijeras', por cómo suele destrozar las películas, tendrían que pasar por encima de mi cadáver. A fin de cuentas, este señor no es tan importante. Como mujer de cine me preocupan también ciertas cosas: las veces que me han dicho: 'Es que tú no paras de trabajar', con tonillo de 'estás quitándole el pan a gente' o cuando mi hija era pequeña, '¿Qué haces con ella en los rodajes?' Y es que nadie le diría lo mismo a un hombre, a Spielberg por hacer 25 películas o tener cinco hijos», añadió.

La directora barcelonesa también se refirió a las dificultades que encuentran las jóvenes cineastas para abrirse camino. «Como en todos los ámbitos, la situación es dura y precaria. Aún así, cuando se trata de una primera obra hay una cierta igualdad con los hombres. El problema viene con el segundo proyecto, donde las cifras muestran que es ocho veces más difícil para una mujer». El día era además «clave», reconoció Coixet, para plantear estos y otros asuntos, como el de la violencia de género en los jóvenes. «Es importante que las chicas sepan qué comportamientos de sus parejas pueden desembocar en una violencia mayor». De lo que no quiso hablar demasiado fue de Cataluña. «Lo vivo con hastío, que paren ya la matraca, hay cosas más importantes de qué hablar: la violencia doméstica o el futuro de los jóvenes titulados, por ejemplo».

Su sueño

La fecha marcaba pero Isabel Coixet conversó, sobre todo, de cine. Evocó su descubrimiento del mismo gracias a sus padres, «que eran de esa generación que llevaba a sus hijos a la sala con el bocadillo», y relató su fascinación el día que pudo entrar en una cabina de proyección, descubriendo «el abismo entre el celuloide con sus agujeritos en el proyector y lo que se plasmaba en la pantalla: me dije 'yo quiero hacer esto, cubrir ese abismo'».

Enumeró además algunas de sus referencias cinematográficas en el aprendizaje del oficio. Josep Losey: «En él aprendí qué es una puesta en escena». Hitchcock: «Qué es un montaje». Truffaut: «Su retrato de la intimidad de las personas». También algunas de las literarias: Katherine Mansfield, Patrick Modiano, Baroja o Ray Bradbury, a quien se rinde homenaje en su última película 'La Librería'. «Va muy bien, es un trabajo de muchos años para levantarla, y ver que la gente conecta con ella, la entiende, es lo máximo a lo que puede aspirar cualquier artista».

La cineasta tuvo palabras de elogio para la película que se proyectó en la gala de clausura del FICX, 'Nadie nos mira', y para su directora, la argentina Julia Solomonoff. «He visto todas las cosas que ha hecho y me parece una película preciosa, con una interpretación de Guillermo Pfening alucinante, un actor que Julia ha descubierto. Estar aquí para apoyarla me parece estupendo, aunque yo solo sea uno de los 35 productores que participan en ella», explicó.

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