Una cierta sorpresa

ALBERTO PIQUERO CRÍTICA DEL PALMARÉS DEL FICX

No ha dejado de causar una cierta sorpresa que el Premio Principado de Asturias al Mejor Largometraje de la edición 55 del FICX haya sido para 'En attendant les barbares', de Eugène Green. Se trata de un director que goza de gran prestigio en algunos círculos cinéfilos, pero que no es apto para todos los públicos. Tampoco ayuda la arquitectura fílmica de la película galardonada, que se construye sobre morosos primeros planos en su mitad inicial y reproduce en la continuación el desarrollo de un taller teatral siguiendo el texto artúrico, 'Jaufré'. En este caso, el distanciamiento brechtiano, por así decir, se metamorfosea en pantomima. Tal vez, el entendimiento de las emociones de la vida a la manera de una caricatura. O el sinsentido existencial mismo, aunque sería arduo certificarlo.

Las estampas son brillantes por momentos, sin duda, incluyendo el recorrido por las pinturas barrocas de Nicolas Tournier. Sin embargo, los diálogos resultan más bien de factura sermoneadora, a salvo de la ironía que pudieran albergar. Cabe colegir que Green, como otros autores de culto, pertenece a la estirpe de realizadores a los que se adora o se les sitúa en el rincón de las rarezas, aun reconociendo la filigrana.

Mucho más unánime será el juicio encomiástico que despierte el Premio al Mejor Actor, concedido a Harry Dean Stanton, en la última interpretación de su carrera, por 'Lucky', que inundó de sabiduría y sentimientos contenidos la pantalla. O el Mejor Guión, otorgado a 'Destinos', que bebiendo en la fuente de Jim Jarmusch, planteó un caudal turbulento propio, haciendo de la ciudad de Sofia (Bulgaria) un retrato del caos del mundo.

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