Nace la Academia del Cine Asturiano para aglutinar a los profesionales del sector

Asistentes a la primera asamblea de la Academia del Cine Asturiano, en Gijón. /  FOTOS: MARÍA COTIELLO
Asistentes a la primera asamblea de la Academia del Cine Asturiano, en Gijón. / FOTOS: MARÍA COTIELLO

Más de 60 directores, actores, productores y técnicos dan forma a una asociación que pretende crear proyectos comunes y darles visibilidad

MIGUEL ROJO GIJÓN.

El pasado viernes, un grupo de 60 profesionales ponían en marcha la Academia del Cine Asturiano, una asociación sin ánimo de lucro que nace «con la vocación de dar visibilidad y poner en valor las obras cinematográficas asturianas y a todas aquellas personas que intervienen en su proceso de creación». Ese día tuvo lugar la primera asamblea de la Academia en un aula de Laboral Ciudad de la Cultura, en Gijón. En ella participaron la práctica talidad de las más de 60 personas inscritas hasta la fecha en este proyecto, que sigue aglutinando apoyos y que cuenta con algunos nombres como Samu Fuentes, María Cotiello, Juan Tizón, Melania Fraga y Pablo A. Quiroga entre sus integrantes. Estos tres últimos han sido elegidos para dar forma a la primera junta directiva, la que pondrá en marcha inicialmente este proyecto, que busca aglutinar a los profesionales del sector, crear una red de contactos y darle visibilidad al cine hecho en Asturias y al que hacen los asturianos fuera de la región.

Aunque en sus estatutos se recogen once objetivos, son tres propósitos fundamentales y prioritarios los que quieren impulsar en el arranque de su andadura: identificar el cine asturiano y todas aquellas personas que participan del mismo -desde dirección, producción, actoral o labores técnicas- bien sea en el propio territorio asturiano o fuera de sus fronteras; cohesionar a todo el sector buscando puntos y espacios de encuentro, y dignificar el cine asturiano, a través de su reconocimiento y el de sus profesionales, realizando para ello una labor de difusión y pedagogía ante el público y las instituciones.

En esta asamblea se trazaron los proyectos para este primer año de andadura, que se encaminan a cubrir estas tres grandes vías de actuación. De entre las propuestas aprobadas destacan la elaboración de un informe inicial sobre la situación del cine asturiano en todas sus vertientes, la creación de espacios de encuentros con el fin de debatir los rasgos de identidad cultural del cine asturiano, y la formación de grupos de trabajo que se encargarán de identificar las carencias y mejoras urgentes que reivindica el sector. La Academia también participará como invitada, en marzo, en el Festival SACO Oviedo, en un encuentro con directores y productores del norte de Portugal y tiene previsto poner en marcha en el futuro talleres, prácticas, conferencias, concursos, seminarios y proyecciones para mostrar el trabajo que se hace en Asturias. También tratarán de poner en contacto a los profesionales del sector para realizar proyectos en común, establecer vínculos con otras academias cinematográficas e instituciones culturales, coordinarse con los diferentes organismos y departamentos del Gobierno regional para optimizar los recursos de promoción y producción de cine en Asturias, tratar de participar en la legislación que afecte al cine, intervenir en la política de subvenciones relativa a la cinematografía, realizar estudios y publicaciones y otorgar premios y reconocmimentos a las producciones asturianas. «En este momento no es nuestro objetivo crear unos premios de la Academia, sino apoyar los que ya entregan otras instituciones y certámenes, como el Festival de Cine de Gijón o los producotores asturianos», matizó Pablo A. Quiroga, uno de los miembros de la directiva de la Academia.

Fue precisamente a raíz de las jornadas del Industry Days de Asturias organizadas por el Festival Internacional de Cine de Gijón el pasado mes de noviembre que muchos profesionales manifestaron la desventaja de estar desconectados unos de otros. Semanas después, la realizadora Teresa Marcos convocó a un grupo de cineastas a una reunión en Oviedo con la intención inicial de valorar la posibilidad de reactivar ARDA (la Asociación de Realizadores y Directores Asturianos que ya había funcionado en la primera década del este siglo). Tras un análisis exhaustivo surge sin embargo el propósito de crear algo diferente, capaz de aglutinar y englobar a todos los departamentos responsables de la creación cinematográfica: una Academia del Cine Asturiano. «Vimos la necesidad de abrirnos a más gente y no quedarnos solo como un grupo de directores y realizadores velando por sus intereses», explicaba Quiroga.

Desde entonces, un equipo de trabajo se encargó de elaborar unos estatutos marco iniciales y, a día de hoy, dicha entidad, ha sido ya presentada en el registro de asociaciones del Principado, cuenta con su propia página web para difundir sus contenidos y confía en seguir sumando apoyos para empezar a trabajar de forma coordinada por el cine con sello del Principado. Larga vida a la Academia del Cine de Asturias.

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