«Seguimos en la España africana que conoció Lorca y que continúa matando mujeres»

Eusebio Poncela. / M. BARTOLOMÉ
Eusebio Poncela. / M. BARTOLOMÉ

El intérprete encarna a Bernarda Alba en la obra dirigida por Carlota Ferrer que esta tarde emprende gira en el Teatro Jovellanos

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Actor de amplia y solvente trayectoria, Eusebio Poncela (Madrid, 1945) es uno de los protagonistas de 'Esto no es la casa de Bernarda Alba', que tras triunfar en Madrid desde el pasado mes de diciembre inicia esta tarde en el Teatro Jovellanos su gira por el resto de España. La obra está adaptada por José Manuel Mora y dirigida por Carlota Ferrer, teniendo entre sus intérpretes a Igor Yebra y Oscar de la Fuente.

-¿En qué se parece 'Esto no es la casa de Bernarda Alba' al texto original de Federico García Lorca y por qué se niega la correspondencia con ella?

-Lo que se puede decir es que se trata de una versión libre de Lorca, que no se transcribe tal cual. Hay alteraciones, aunque el segundo acto es bastante literal. Carlota Ferrer es una innovadora y remueve las aguas estancadas. Han pasado muchos años desde que Federico la escribió, en el 36, poco tiempo antes de que lo asesinaran. Ofrecemos una función para nuestra época.

-Algunos aspectos que se incorporan son la música y la danza. ¿Qué agregan a la pieza teatral?

-Acaso un cierto distanciamiento que favorece la reflexión. Se suman de forma fluida y muy bien coordinada, tanto en las intervenciones clásicas de Igor Yebra (que asimismo asume el papel de la abuela y el de Pepe el Romano) como en las más rompedoras de Guillermo Weickert o en las músicas populares.

-Han pasado cinco o seis años desde que se subió por última vez a la tarima teatral con 'Una luna para los desdichados', de Eugene O'Neill. ¿Es como una vuelta a casa, ya que sus inicios fueron teatrales?

-Eugene O'Neill, el santo O'Neill, es un llorón. Me quedé harto de llorar todos los días, saturado de O'Neill y del teatro. Aquello acabó con mis nervios (ríe entre bromas y veras)... Pero, ah, bueno, cuando me propusieron regresar con esta obra la cosa ya era distinta. Vuelvo dispuesto a ser Margarita Xirgu (más risas).

-En esta última etapa se ha prodigado en la televisión. Ahora mismo, como uno de los personajes de la serie 'El accidente'.

-Yo vivo en un pueblo y hace unos días me acerqué a esa seta venenosa de polución que es Madrid. Gente de todo pelaje me decía que estaba encantada con la serie. Me sorprendí. Para bien, claro. Nunca me veo después en los trabajos que he hecho. Por lo que parece, está funcionando en términos excelentes.

-Retorna a Gijón donde en 2004 se le concedió el Premio Nacho Martínez del Festival Internacional de Cine de Gijón. ¿Conserva el recuerdo?

-Lo guardo como oro en paño. Fuimos bastante amigos Nacho Martínez y yo. Además, aquella fue la primera ocasión en la que se otorgaba ese galardón.

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