«Siempre me ha interesado el enfoque femenino»

Ramón Salazar. / E. C.
Ramón Salazar. / E. C.

El malagueño presenta hoy en Gijón-Sur 'La enfermedad del domingo', una película sobre el abandono con Bárbara Lennie y Susi Sánchez Ramón Salazar Director de cine

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Ha pasado con éxito por los festivales de Berlín, Nantes y Tribeca, y esta tarde (20.30 horas, Pumarín Gijón Sur) se proyecta en el marco del FICXPlus 'La enfermedad del domingo', una película con guion y dirección de Ramón Salazar (Málaga, 1973) que protagonizan Susi Sánchez y Barbara Lennie.

-Las buenas críticas le acompañan. ¿Qué hay tras ellas?

-Hay un trabajo de no precipitar nada. Es la película que he asumido con más madurez y tranquilidad; fue también una decisión muy pensada que fuese una historia para dos actrices y en un lugar apartado. Tiene la intención del mero disfrute del proceso creativo y ha ido pidiendo su ritmo, que se quitaran los excesos, lo sobreexplicado, el énfasis; ese es el secreto. Es una película muy reposada, muy escueta y muy desnuda.

-Habla de hijos abandonados. ¿Por qué este tema?

-Susi Sánchez y yo queríamos volver a trabajar juntos y quería escribir un protagonista para ella. Cuando buscábamos ideas, dimos con un libro de autora israelí sobre madres que se atrevían a hablar por primera vez del no afecto, del no cariño por sus hijos. Era tan tremendo leer esos testimonios, tan abrumador, tan grande... Pero la película no trata de explicar ni el abandono ni la enfermedad.

-Una película de mujeres en tiempo de revolución de las mujeres.

-Desde 'Piedras' todas mis películas han tenido mujeres como protagonistas. Siempre me ha interesado más el enfoque femenino que el masculino; no es una cuestión de moda.

-Es actor. ¿Hay que serlo para ser buen director de actores?

-No he llegado a ser actor. Estudié interpretación en Málaga y luego me vine a Madrid a estudiar guion. Entiendo que para dirigir hay que saber escribir una historia y dirigir a los actores. Sí creo que es importante conocer los mecanismos del actor, ponerte en su piel y saber qué pedir.

-¿Qué pide usted?

-Entra en el terreno de la psicología. Cada actor es diferente, una pauta no es la misma para Susi que para Bárbara, hay que intentar entender lo que necesita cada uno. Se trata de desentrañar ese mecanismo para construir y no convertirte en un estorbo.

-Escribió el papel para Susi, pero no para Bárbara.

-Ella llega en un casting. Pensaba que era demasiado joven para el papel, tiene diez años menos, pero llegó, no había hablado conmigo ni del guion ni de la secuencia y consiguió que me olvidara de la edad. Pensé: si ha llegado aquí así y sin ensayos y puesta en común, dónde podemos llegar si lo hacemos.

-Dice que ya sabe qué director quiere ser. ¿Quién era y quién es?

-Antes era un director que estaba ahí, que se mostraba en la película con la necesidad de contar muchas cosas, de demostrar quién era, y lo que he descubierto ahora es que disfruto desapareciendo, no haciendo ningún alarde en la planificación. Me gusta el planteamiento de dejar preguntas y no dar respuestas.

-¿Qué respuesta da el público?

-Hay una cosa común que empezó ocurriendo primero con Susi y luego con mi madre que le llamamos 'efecto de los tres días'. Es una cosa como catártica, de quedar callado, y después de procesar, vomitar todas las emociones tres días después.

-Vaya, que la peli remueve.

-No es una película explícita en emociones, pero pone a funcionar unos mecanismos internos que hacen que la gente sienta que ha habido una especie de movimiento.

-¿Qué director aspira a ser?

-Con cada proyecto va surgiendo una nueva faceta. Ahora acabo de terminar 'Élite', una serie con un reparto coral de once actores, de 16 a 18 años, y de repente me apetece esta energía de gente joven apasionada. Ha sido un revulsivo maravilloso.

-Es una serie para Netflix.

-Se va a estrenar a nivel mundial hacia el útimo tercio del año, es una serie trepidante, sobre un colegio de elite en el que, por azares del destino, becan a tres alumnos de un colegio público, y se vuelve loco el ecosistema, se comete un asesinato, todos los protagonisitas son sospechosos y se van contando sus vidas. Gente joven hablando sexo, sida, drogas. Netflix no ha puesto barreras, va a ser una serie polémica, no nos hemos cortado.

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