«Yo solo ligo mirando a los ojos»

Paco Clavel, ayer./Juan Sánchez
Paco Clavel, ayer. / Juan Sánchez

Paco Clavel participará en la Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo

Es el inventor del ‘guarripop’ y el ‘cutrelux’, pero, si decimos Francisco Miñarro, el hombre con la estética más rompedora de la Movida podría pasar desapercibido. Y eso, nunca. Antes muerta que sencilla. Naif y extravagante a partes iguales, Paco Clavel (Iznatoraf, Jaén, 1949), en cambio, se hará notar en la Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo para presentar (el viernes 23, a las 22.30 horas, en el Filarmónica) ‘Con la pata quebrada’, junto a Juan Sánchez, guionista de este documental que expone la evolución de la imagen de la mujer en el cine español a través de fragmentos de 180 películas de ficción y documentales. Un viaje de setenta años firmado por Diego Galán fruto de un exhaustivo trabajo de investigación y montaje. Y, después, fiestón, porque la estrella del ‘underground’ castizo pinchará en La Caja (Jesús, 12). Con él, más siempre es más.

–¿Cómo está?

–Divina, como siempre. No:divina eres tú, programada para el baile (Ríe).

–¿Qué le parece el plan de Asturias?

–Me vais a ver allí espectacular y vais a botar. Ya estoy cosiendo el modelazo. Me pilláis con el mandil puesto. Yo creo que cada tierra tiene su punto y Asturias tiene un punto y coma.

–Aunque creo que Paco Clavel se define como ciudadano del mundo.

–Yo no tengo raíces, tengo pies. No, en serio: he pasado siempre de esas historias localistas. Naces en un sitio porque tienes que nacer y luego apareces en otro que nunca sabemos. No muero por las banderas.

–¿Entiende a los nacionalistas catalanes o españoles?

–¿En pleno siglo XXI? No. Creo que la gente está un poco desquiciada y que tenemos ya muchas fronteras a todos los niveles. Hay que reivindicar los derechos de cada uno, las lenguas... pero el ‘apartheid’ no ha lugar.

–En Asturias resurge la reivindicación de la oficialidad de la llingua.

–Me parece perfecto. Y hay que reivindicar también la fabada, que está riquísima. Ya la gente que trabaja en el metro, a los enfermeros, a los que curran día a día:otra dimensión.

–Viene a presentar un documental sobre mujeres. ¿Asistimos a una revolución feminista?

–Yo tengo una parte muy femenina y otra masculina, como todo el mundo, y me parece muy bien que la gente luche por sus derechos y que no esté machacada a ningún nivel. Y, sobre todo, vosotras, que habéis estado subyugadas durante tanto tiempo.

–¿La Movida fue para tanto?

–Fue una explosión de luz y de color (Canta) que luego se politizó. No se pretendía nada porque no sabíamos ni cantar, pero dábamos el cante.

–¿Vuelve la censura?

–En vez de adelantar, hemos retrocedido. Vamos para atrás. Es todo bastante triste.

–Tiene una colección de más de medio millón de discos. ¿Sus joyas?

–El piso ya se doblega. No encuentro nada, pero es divertido. Tengo el himno de la Barbie grabado por Bowie o un disco de García Lorca tocando el piano con La Argentinita.

–Y eso que a usted lo de las nuevas tecnologías no le seduce mucho...

–Lo justo. Me puedo comunicar contigo por teléfono. Incluso chillando de aquí a Asturias. Pero no entiendo lo del móvil 28 horas al día. Antes, por la calle, la gente se giraba para verte el modelo. Ahora, ni te miran. La gente está continuamente mirando una pantalla y no te dicen ni «ahí te pudras» (Risas). Yo tenía internet, pero lo corté. Ahora solo tengo un teléfono ‘vintage’ que es un poco travieso.

–¿Ni para ligar?

–No. Yo solo ligo mirando a los ojos. Y, si tienen pestañas postizas, mucho mejor (Risas).

–Triunfó con su hit ‘Reina por un día’. ¿A quién se la dedicaría hoy?

–A alguien de la calle, porque hay ya tantas reinas... Yno por un día, sino por siglos. Además, ahí ya tenéis una reina auténtica. Aunque yo soy fan de la reina Fabiola, que en paz descanse. Sobre todo, por el peinado.

–¿En política se mete?

–Soy un poco anarco-sindicalista. No de la CNT, pero casi. Aunque eso suena un poco antiguo. Pon que soy de las juventudes libertarias. O eso creo. Tampoco estoy seguro de mí mismo.

–¿Por qué nos roban?

–No es nuevo. Ya pasaba en el franquismo, cuando todo el país era como una hacienda suya. Son unos quinquis que te cagas. Muy cutres.

–Circula por ahí un parecido razonable entre usted y Rouco Varela.

–Me preguntan mucho por la calle si de verdad somos hermanos. Yyo respondo que sí. Se quedan muertas. Espero que rece por mis pecados.

–¿Cree en el más allá?

–Yo creo lo que veo, como Santo Tomás. Mi inteligencia no da para más. Pero espero que haya infierno para algunas. Bueno, por lo menos, existe El Corte Inglés (Ríe).

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos