«Si no suena el teléfono, llamo yo»

Santiago Alverú, en Madrid. / IÑAKI MARTÍNEZ
Santiago Alverú, en Madrid. / IÑAKI MARTÍNEZ

El actor Santiago Alverú es un todoterreno sin limitaciones ni contradicciones. El actor de 'Selfie' tiene mil ideas, cientos de cosas que hacer y ningún plan a largo plazo

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Santiago Alverú (Oviedo, 1992) es un tipo de verbo ágil y mente abierta sin contradicciones ni limitaciones. El protagonista de 'Selfie' no podría haber escrito mejor guion para su vida, abierta a cualquier giro inesperado. No hay planes a corto plazo; solo ganas de hacer esto, aquello y lo de más allá.

-Lo suyo es de película.

-Y depende del día cambia el género. Estoy muy contento. No solo con 'Selfie', también con los Yago, los premios que dirijo, que el año que viene hacen cinco años. Uf, odio empezar con el típico momento de actor 'estoy en mi mejor momento'...

-Si le dicen que esto va a pasar, ¿se lo cree?

-No. Cero. La casualidad, la oportunidad de que un director como Víctor García León buscara un actor protagonista, me encontrase, la nominación al Goya... Es como de Hollywood. Agradecido y emocionado estoy.

-Actor, monologuista, crítico. Defínase.

-Una vez me pidieron que hiciese mi biografía en tres líneas, no creo que ocupe tres, pero las dos primeras me gustan. Me gusta tanto hacer tantas cosas que no quiero decirle que no a nada. La palabra comunicador creo que se ajusta bastante a lo que hago, que al final es expresar. También me gusta estar detrás, hice un máster de gestión de empresas y me atrae la capacidad de decisión en los proyectos.

-Le da a lo prosaico y a lo poético.

-Completamente. Soy actor y a la vez crítico, he estado nominado a un Goya y dirijo unos premios que critican a los Goya. Ojalá pueda mantenerlo.

-¿La contradicción no existe?

-No. Se ha desarrollado todo de manera muy lógica. Lo de 'Selfie' tampoco es algo de un segundo, llevaba dos años haciendo vídeos. Hay un porqué y una razón.

-¿Y qué quiere ser de mayor?

-Hago poco plan a largo plazo. Me divierte más a corto e ir un poco viendo lo que se me da bien.

-¿Se atreve a criticar 'Selfie' y a sí mismo?

-A mí mismo sí; a 'Selfie' no sería objetivo. Cuando ves la película muchas veces solo te encuentras fallos. Y yo soy un inseguro con la capacidad de parecer muy seguro.

-¿Cuál es la receta?

-No pensar. Me pasa con los monólogos. Cuando actúo siempre tengo esa parte de nervios, pero no pienso, subo y ya que estoy ahí...

-¿No pensó mucho lo de presentarse en un rodaje sin experiencia?

-Sí había estado en rodajes, normalmente detrás, había producido algún corto. Y 'Selfie' fue un rodaje muy atípico, de trinchera, nos metíamos en mítines, lo que más me dificultó fue la parte de actor, pero fui dejándome llevar y me enseñaron mogollón.

-Y tan bien salió que el creador de los Yago acabó nominado a los Goya.

-Jamás lo hubiese pensando cuando monté los Yago. Hice una cosa de estudiante en la carrera, todo por trueque, pidiendo favores, que si en un bar, que si mi padre yendo a recoger a los premiados en su coche, mi abuela me dio dinero... Me encantaría reunirme con la Academia y hablar de por qué los Goya no funcionan.

-¿Por qué no funcionan?

-Porque solo se lo pasan bien los premiados. Si pierdes, porque has perdido; si eres presentador, porque jamás te van a decir que lo has hecho bien; si eres espectador, es un tipo de gala demasiado antiguo, se entregan treinta premios, interesan cuatro y aparece un productor y da las gracias a su madre... No podemos dejar pensar al espectador que el cine español es eso. Los Goya son mentira: los trajes que llevan no son suyos, los premios no significan nada... El cine español es mucho más. Con los Yago hemos quitado los 'photocalls', no hay nominados... Ha sido maravilloso estarlo yo, pero si quieres dar un premio a alguien, dáselo, ¿por qué competir?

-¿Más mentiras del cine?

-Hay una realidad muy grande que no vemos y que es imposible que veamos. Es decir, si tú a una persona le pides nombrar diez actores españoles, te nombrará diez que no son reflejo de cómo está la interpretación en este país. La mayoría no trabajan o no lo hacen asiduamente. Porque además no depende de que seas bueno. No pasa con la medicina; si eres mal cirujano se acaba notando.

-¿Le suena más el teléfono ahora?

-Hay una cosa maravillosa que me ha dado 'Selfie': una carta de presentación. He hecho pruebas, ojalá empiece algo en verano, pero yo siempre he sido una persona muy activa, y si no me suena el teléfono, llamo yo. No tengo miedo. En seis meses, si se ha diluido todo, me inventaré algo.

-¿Qué me dice de la alfombra roja?

-Me gusta llevar traje, me encanta ir guapo, que me den un reloj de Montblanc y hacer el ganso; ahora, es probablemente de las peores cosas que tenemos en el gremio, esa tontería de definirte estando de pie.

-También eso vende el cine...

-Estoy en contra. En el cine hay cosas maravillosas, se crean discursos, hay una calidad increíble, pero al final solo quedan 'El hormiguero' y la alfombra roja. Me encantaría ir a 'El hormiguero' y me ha encantado ir a los Goya, pero el problema es entender que es un circo.

-¿La gente no lo ve así?

-Yo creo que la gente piensa de verdad que muchas actrices tienen el dinero para pagarse esos trajes y creo que el espectador debería ver el cine como un orgullo para la cultura y como una actividad económica.

-¿Sabemos reírnos en España?

-Hay un sentido del humor maravilloso. Ahora hay una tendencia a cogerlo todo con papel de fumar y una corrección política nada sana.

-¿La condena Twitter es inapelable?

-Twitter no representa nada, es un pozo al que es divertido mirar porque la gente se está pegando. Amplificarlo es un error.

-¿Existe la autocensura?

-Sin duda. Y la censura. No se puede perseguir a un cómico por la sátira.

-¿Qué debates internos consigo mismo tiene un monologuista?

-Es curioso, Eddy Murphy decía que hasta los 20 años sus monólogos solo hablaban de ir al baño. A mí me pasa un poco lo mismo. Hablo de cosas que me afectan, relacionado con ligar y salir de noche. También hay mucho de lo que me ha pasado con 'Selfie'.

-¿En qué anda metido?

-Escribiendo para 'Cinemanía', tengo una columna para otra revista, haciendo castings...

-¿Objetivos a corto plazo?

-Tengo una inquietud artística justa. Me gusta escribir, el trabajo de productor, prefiero reconocer en los demás el talento artístico antes que buscarlo en mí mismo.

-¿Asturias qué?

-Se echa de menos. Estuve en los premios Gava. Me hizo mucha ilusión recibir el premio al mejor actor en el Campoamor: tres calles más allá empecé a hacer monólogos. Hay mucho talento, ojalá estuviéramos unidos, hay lobby vasco, catalán; podemos ser los Stark del cine español.

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