«Una compañía de teatro no debe hacer las obras que diga el concejal de turno»

Andrés Presumido
El director de teatro ovetense Andrés Presumido. / ÁLEX PIÑA
Andrés Presumido - Director de teatro

«Nadie se acuerda de Alejandro Casona. Una de las señas de identidad de Asturias es que nadie es profeta en su tierra»

ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

En el número 60 de la calle Fuente de La Plata hay un localín con una puerta de metal. La ventana está tapada con una cortina y por una rendija se puede observar un estrecho pasillo. Está lleno de libros de teatro y tras él hay un escenario donde el director Andrés Presumido (Oviedo, 1959) ensaya con sus actores las obras que monta. El viernes y el sábado este director tiene una cita importante con el público ovetense: se representa ‘Los árboles mueren de pie’, del dramaturgo cangués Alejando Casona. Esta representación se hará en el Teatro Filarmónica y el precio de la entrada es de 10 y 12 euros. Durante la producción de este montaje, Presumido ha hecho una vez más de «representante sindical del público», ya que ha pensado en los matices que encandilan a los espectadores y los ha incluido en las escenas que componen su creación.

Lleva más de treinta años dirigiendo obras de teatro. ¿Cómo ha cambiado este género a lo largo del tiempo?

–Hemos pasado de un teatro de vanguardia a uno que pide más exigencias profesionales. El actor debe cantar, hacer acrobacias, malabares...

¿Es un mejor teatro el que se hace ahora?

–Técnicamente, sí. Temáticamente se aleja más de la palabra, del guión y se acerca más a lo audiovisual. Pero la esencia sigue siendo siempre igual. Se sigue tratando la corrupción, la pobreza, el amor... Los teatreros no intentamos cambiar el mundo, pero han evolucionado las formas de contar los temas.

¿Hay algún género que no se toque por miedo a que después no se contrate?

–Hace ocho años monté ‘País’ de Adolfo Camilo Díaz y tuvimos una respuesta negativa por la cúpula sindical del PSOE. A lo largo de la obra se decía que los liberados tenían una posición privilegiada y tuvimos bastante rechazo por parte de los ayuntamientos mineros, aunque después rectificaron.

Entonces no tienen libertad a la hora de montar una obra.

–Una compañía profesional de teatro tiene que tocar todos los palos y no hacer a lo que quiera el concejal de turno. Si lo hace es una traición hacia la profesión.

¿Hay compañías que se pliegan antes las exigencias de los políticos?

–No lo sé. Yo solo puedo hablar por mi compañía. Nosotros hacemos de todo y en el futuro queremos montar una obra sobre todo lo que está ocurriendo en Asturias.

¿Cuándo se da cuenta de que una obra de teatro no va a ser contratada por las administraciones públicas?

–En el momento en el que lees un libreto sabes qué va a pasar. Yo tengo miles de volúmenes y sé que más del 10% no los podría poner en pie...

¿Cuál es el género que más demanda tiene?

–Sin duda alguna, el costumbrista. Es políticamente correcto y gusta a los programadores.

¿A usted le gusta esta temática?

–Tenemos una obra en cartel, que se titula ‘Las Lenguateras’, pero no hemos hecho más. Preferimos otros tipos de géneros, como los textos de Alejandro Casona.

Dice que este cangués es uno de los grandes olvidados en Asturias.

–Nadie se acuerda de él y no sé la razón. Puede ser porque era republicano y se autoexilió. A lo mejor si lo hubiesen fusilado, tal y como ocurrió con Federico García Lorca, hubiese tenido otro tratamiento. Una de las señas de identidad de esta región es que nadie es profeta en su tierra.

¿Por qué los programadores no se atreven con las obras de este dramaturgo?

–No lo sé. La próxima semana representaremos en el teatro Filarmónica la obra ‘Los árboles mueren de pie’ y estoy teniendo problemas para llevar este texto a los grandes teatros de Asturias.

¿Cómo cuáles?

–Jovellanos, La Laboral y el Niemeyer. Estos escenarios deberían ser los primeros que acogiesen las representaciones de artistas asturianos como Alejandro Casona, pero no quieren. No entiendo por qué ocurre esta situación, ya que los textos de este cangués son muy actuales a pesar de que se escribieron en los años 50 y 60.

¿Es el único autor asturiano que tiene estos problemas?

–Para nada. Hay escritores que aún están vivos y sus obras no son programadas en los principales teatros de Asturias.

Centrémonos en la representación que tienen el viernes y el sábado en el Filarmónica. ¿Cuántas funciones van a realizar?

–Tres. Dos de ellas serán abiertas a todos los públicos y el viernes por la mañana haremos una representación para los estudiantes de los institutos de Asturias. El precio de la entrada es de cinco euros y nos encontramos con que casi todas las localidades están llenas. Los profesores y los alumnos ven que Casona es un autor interesante y les llama la atención.

Casona no es profeta en su tierra, sin embargo en el extranjero le tienen aprecio.

–Sus obras han sido representadas en Rusia, Argentina, Portugal, Italia, en todos los países del este,...

¿Ha ido a alguna de estas representaciones?

–El año pasado estuve en el Teatro del Ejército de Moscú para ver el montaje que el prestigioso director ruso Alexander Burdonsky realizó con ‘La dama del alba’ para homenajear a la actriz Ludmila Chursina. Mi intención era que Burdonsky viniese a España a la presentación de ‘Los árboles mueren de pie’, pero falleció hace unos meses. Con su muerte también se cayó mi idea de hacer un homenaje a Alejandro Casona con su compañía y la mía.

¿Este proyecto se retomará en el futuro?

–Es difícil. Han cambiado actores y el director. Además, es complicado sacar a mucha gente a la vez de Rusia.

¿Qué les atrae a los directores extranjeros de Alejandro Casona?

–El argumento, la temática y que la mecánica teatral es perfecta. Las escenas se van sucediendo de tal manera que parecen un ‘thriller’.

Una temática muy actual.

–Casona sería hoy un guionista muy bueno haciendo películas de este género, ya que los personajes son cada vez más interesantes y usa un lenguaje muy fijo, irónico y con una doble intención. A veces no se sabe si el personaje está mintiendo hasta el final.

Supongo que para los actores hacer este tipo de papeles es un reto.

–Exacto, y se necesita un bagaje previo. Por ejemplo, los cuatro actores principales que la semana que viene subirán escenario del Teatro Filarmónica para representar ‘Los árboles mueren de pie’ son gente con muchos años de experiencia. No se puede poner en manos de personas que no tienen una trayectoria de obras de este tipo si no se quiere hacer una representación de fin de curso.

¿Cuánto tiempo han tardado en poner en escena esta obra?

–Unos tres meses. Sin embargo, tardamos dos años en elegir los títulos que queremos representar.

Habla en plural. ¿Quiénes eligen los títulos?

–Los actores también tienen su opinión. Antes de decidirnos por una opción leemos muchos textos y evaluamos qué podemos hacer y qué no.

¿Qué proyectos tiene ahora por delante?

–Tenemos en la programación ‘Esta comedia ye una ruina’ y ‘Las Lenguateras’. Asimismo, estoy produciendo la zarzuela ‘Una romería asturiana’.

¿La representarán a lo largo de la temporada lírica?

–Lo hemos intentado, pero este año no ha podido ser...

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