«Nos echan la culpa de que en España no se hable inglés»

El actor de doblaje Salvador Aldeguer. / E. C.
El actor de doblaje Salvador Aldeguer. / E. C.

Salvado Aldeguer es uno de los actores más reconocidos del doblaje español. Ahora ha llevado su experiencia al libro que titula 'Anécdotakes'

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

No todo el mundo tiene la oportunidad de ser un día Antonio Banderas, al otro Martin Lawrence y si se tercia, John Travolta, Nicholas Cage o Sean Penn. Es prerrogativa de los actores de doblaje, como Salvador Aldeguer (Barcelona, 1960), que pone voz a esos intérpretes y muchos más. Tras su larga experiencia en ese mundo, como actor y director, ha urdido el libro titulado 'Anécdotakes. Casi todo lo que usted siempre quiso saber sobre el doblaje y nunca se atrevió a preguntar', que presentará el viernes en Toma 3 (Gijón), a las 19 horas. Explica que «entre los actores de doblaje predomina una vocación interpretativa total, aunque en un momento dado se opte por la especialización». Y en su condición de profesor, agrega que para el aprendizaje del oficio «no basta con una buena voz y unos recursos técnicos, sino que se requiere someterse a examen todos los días. Si piensas que has tocado techo, empieza la cuenta atrás, porque repites tonos, emociones y maneras de decir».

Lo que le ha llevado a escribir 'Anécdotakes' tiene su origen en que «se trata de una profesión casi desconocida, cuando no vilipendiada. Incluso se nos acusa de que en España no se habla inglés por nuestra culpa». Corrige a los puristas que defienden la exclusividad de las versiones originales, aduciendo que «ahora basta con dar a un botón para elegir la modalidad que prefieres». Y aboga por la tolerancia. «No es lo mismo una versión original, que una doblada; pero tampoco solemos leer a Shakespeare en inglés, ni asistir al teatro a escuchar al King Lear, sino al Rey Lear».

Respecto de lo que podríamos llamar el 'síndrome de Cyrano Bergerac', que mantiene a los actores de doblaje en el anonimato, opina que «lo importante, como ocurre con los árbitros en un partido de fútbol, es pasar inadvertidos. Si es así, hemos hecho un buen trabajo. Aunque haya quienes se obsesionan con tener fans en sus páginas web».

De aquellos protagonistas que ha encarnado vocalmente, asegura que «no tengo predilecciones por alguno en especial, una vez que te colocas en el atril cualquier papel es igual de significativo y te empuja a hacerlo lo mejor posible». Bien que revele que «con Banderas puede existir un pellizco particular por la cercanía. O con Martin Lawrence, que en 'Esta abuela es un peligro' me obligó a tesituras de Montserrat Caballé, que a mi edad ya no me están permitidas», ríe.

Recuerda que al principio de su carrera, un breve pasaje en el que tenía que proferir un grito, «por los nervios de los inicios, no me salía. Ya está superado. Cada ocasión en la que me toca gritar, surge sin ninguna falsificación...».

Acerca del reconocimiento de los actores de doblaje españoles en el mundo, se remite a lo que las propias multinacionales de la cinematografía proclaman, que «películas que no son excelentes, sin embargo logran taquillas sustanciosas debido al doblaje que se hace en España. Y en eso el mercado no miente».

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