«En España no se puede vivir del documental»

Arantxa Aguirre, antes de la proyección de su documental 'Dancing Beethoven'. /  FOTOS: ÁLEX PIÑA
Arantxa Aguirre, antes de la proyección de su documental 'Dancing Beethoven'. / FOTOS: ÁLEX PIÑA

Arantxa Aguirre defiende en SACO la creatividad en este género antes de la proyección de su premiado trabajo 'Dancing Beethoven'

J. L. GONZÁLEZ GIJÓN.

A Arantxa Aguirre la pasión por el cine le viene de familia. Hija de la actriz Enriqueta Carballeira y del director Javier Aguirre, ha vivido el séptimo arte desde que era una niña. Doctorada en Filología Hispánica, decidió convertir su pasión cinéfila en su profesión y lanzarse a dirigir sus propios proyectos en una carrera que le ha llevado a firmar 'Dancing Beethoven', que optó a Mejor Documental en los premios Goya y que ayer presentó en la Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo (SACO).

El camino para llegar hasta aquí no ha sido sencillo, pero cada uno de los pasos le han servido para forjarse una identidad como directora. «Empecé como auxiliar de gente muy buena», relata refiriéndose a directores como Pedro Almodóvar, Mario Camus y Carlos Saura. De ellos aprendió una valiosa enseñanza. «Son estilos muy diferentes, pero todos tienen algo en común: un alto nivel de exigencia».

HOY, EN SACO

12
Inauguración de 'Anatomie du Labo', la exposición que relaciona cintas experimentales con la mirada de jóvenes creadores. Teatro Filarmonica.
18 h
Proyección de cortometrajes en el Teatro Filarmónica.
20 h
El Teatro Filarmónica acoge la proyección de 'Muchos hijos, un mono y un castillo', el largo con el que Gustavo Salmerón se llevó el Premio a la Mejor Película Documental en los Goya.

Tomó nota de ese punto de unión entre maestros y lleva años aplicándolo en su trabajo, una máxima que se traduce en la pantalla, donde se puede apreciar el trabajo detrás de cada plano. «Aparte de algunas excepciones, porque trabajo con la realidad, trato de cuidar cada plano para que tenga una estética, poner atención en cada detalle», explica Arantxa Aguirre.

Ese trabajo le ha servido para firmar un documental aplaudido por crítica y público en el que se mete de lleno en la preparación de la puesta en escena de la coreografía de la 'Novena sinfonía' de Beethoven a cargo de la compañía Béjart Ballet de Lausana. «Tenía una sensación de enorme responsabilidad por enfrentarme a un hito de la cultura como ese. Me pesaba, pero a la vez fue un reto maravilloso», señala.

'Dancing Beethoven', según explica su directora, ha funcionado muy bien, llegando incluso al circuito de salas comerciales en diferentes países. Los reconocimientos también han llegado y espera que puedan caer algunos más, como el Platino, al que está nominada. No obstante, la parte económica sigue siendo difícil. «En España no se puede vivir del documental. Desde la crisis he trabajado fuera. En este país hay poquito trabajo y lo que hay es, económicamente, muy duro».

Las dificultades no amedrentan a esta directora convencida de las posibilidades creativas que ofrece el documental. «Me he enganchado de verdad. La materia prima es real y eso imprime carácter a la obra. Además, las fronteras con la ficción se pueden diluir», señala.

No fue su proyección lo único que se pudo ver ayer en SACO. El Teatro Campoamor acogió un acto muy especial: la proyección de la obra maestra de Alfred Hitchcock, 'Vértigo', con la banda sonora en directo de Oviedo Filarmonía. Una proyección que dejó con muy buen sabor de boca a los asistentes que llenaron el liceo ovetense.

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