Espectacular Fangoria

PALOMA UCHA

No cabía un alfiler en Metrópoli para ver a Alaska y Nacho Canut. Fangoria arrolló en Metrópoli y puso al público a bailar y cantar

P. PARACUELLOS

A reventar. Hasta los topes. No cabía un alma ante el escenario principal de Metrópoli, que ayer dio la bienvenida a Alaska y Nacho Canut –o sea, Fangoria– al ritmo del ‘Rey del glam’. Buen comienzo para una noche que se anunciaba de locura y que efectivamente así lo fue. Nada más salir al escenario, el público se volvió loco y ella inició su reinado. Cantó, bailó, hizo lo que quiso con los allí presentes y propició una noche de fiesta. Ella contenta; la audiencia, más todavía. Copas en mano, pies dispuestos al baile y gargantas dándolo todo. Así fue la noche de Fangoria, larga, caliente, vibrante y con alguna que otra bandera del Orgullo para recordar que en el universo arco iris ella también reina. ‘El cementerio de mis sueños’ y ‘Ni tú ni nadie’ sonaron en los inicios de un concierto en el que Alaska se presentó: «Nosotros somos Fangoria, nos encanta estar en un festival como Metrópoli. Me encanta porque estoy en la tierrina y eso es fantástico».

Fangoria lleva desde 1989 reinventando la música electrónica española. La garganta de Alaska y las melodías de Nacho Canut han dado forma a himnos que han trascendido generaciones anoche reunidas a los pies del escenario general de Metrópoli. Porque bien se podría decir que coincidieron abuelos, padres e hijos. Es lo que tiene la música, que no entiende de edades.

Fangoria trabaja por este sentimiento de hermandad desde sus orígenes, abanderando siempre las causas justas y el respeto a los oprimidos. Y el calor del público y las raíces asturianas de Alaska también contribuyen a que se sintieran como en casa.

Es evidente cómo Canut siente cada tecla que aprieta y cómo Alaska se emociona con las letras que canta. Como reza el título de su penúltimo disco, ‘Canciones para robots románticos’, la música electrónica no excluye los sentimientos. Los Fangoria son expertos en demostrarlo y el público de Metrópoli, cada vez más animado, fue fiel testigo.

El último ‘hit’ del grupo va a juego con el recital, ‘Espectacular’, no solo por la puesta en escena, también por una Alaska cuya fina piel deslumbra por el reflejo con la luz que le proyectan los focos.

Los brazos levantados y las gargantas sincronizadas para cantar en coro el liberador tema ‘A quién le importa’ compuesto por Canut en los ochenta. El recital termina siendo un viaje por la historia de la música electrónica española con los mejores anfitriones posibles.

Previamente, en el escenario WeGow, la reivindicación también estuvo presente con la actuación del grupo ‘punk yeyé’ con alma feminista Las Odio, proveninentes del ‘underground’ madrileño. También estaba previsto que tocaran de madrugada Las Munjitas del Fuzz, los Doctor Explosión reconvertidos en religiosas, cofia incorporada, con un concierto de sus últimos singles.

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